SUSANA RUEDA, PRIMER APORTE SINDICAL PARA LA CANDIDATURA DE LAVAGNA
La candidatura presidencial de Roberto Lavagna todavía no fue lanzada formalmente, pero ya tiene su “pata sindical”. La ex cosecretaria general de la CGT, Susana Rueda, almorzó ayer con el ex ministro y se comprometió a sumar apoyos gremiales a la alianza lavagnista que fogonean sectores de la UCR y los diputados duhaldistas enfrentados al Gobierno.
Rueda fue la representante de los “gordos” —representantes de los grandes gremios— en el triunvirato que dirigió la central obrera entre julio de 2004 y el mismo mes del 2005, donde cumplió el papel de contrapeso del camionero Hugo Moyano, con quien mantuvo fuertes cortocircuitos.
Ese dato convierte en emblemática la elección de la dirigente santafesina de la sanidad como primer eslabón sindical del armado electoral del ex ministro. De hecho, Lavagna descalificó en más de una ocasión los métodos de Moyano —suele afirmar que ejerce acciones de presión que están al borde de la legalidad— y como el camionero es considerado un delfín de la Casa Rosada, ahora el ex ministro busca acentuar sus diferencias.
Los puentes entre el ex ministro y la mujer que más alto llegó en la CGT fueron tendidos por el grupo El General, integrado por los cuatro diputados del duhaldismo opositor, Jorge Sarghini, Eduardo Camaño, Juan José Alvarez y Francisco de Narváez. El cuarteto en pleno participó del almuerzo —servido en un coqueto hotel de Recoleta— al igual que el ex diputado Alberto Coto, asesor de Lavagna desde su gestión como ministro de Duhalde.
Testigos del encuentro revelaron a Clarín que Rueda anticipó su apoyo “a título personal”. Aunque accedió a realizar una tarea de seducción sobre dirigentes ubicados en el espacio de los “gordos” con los que conserva buena sintonía. Mencionó, entre otros, a su propio jefe sindical, Carlos West Ocampo, además del mercantil Armando Cavalieri y el lucifuercista Oscar Lescano.
La tarea no será sencilla: los tres mantienen distancia con Moyano, pero fueron buscando últimamente protección bajo el ala kirchnerista. La propia Rueda fue mimada por el Presidente en sus primeros tiempos de triunvira, para frenar a Moyano. Hasta que el camionero pasó a ser el preferido del poder.
“En las segundas líneas hay muchos que quieren sumarse”, aseguró Rueda, mientras pinchaba un bocado de salmón, el plato que compartieron todos los comensales. La dirigente recordó que los “gordos” fueron los primeros en proponer a Lavagna como candidato presidencial, en el 2003, y el ex ministro halagó a su interlocutora destacando la energía con la que defendió sus posiciones frente a Moyano.
Los duhaldistas asumieron el rol de escuderos de la estrategia electoral de Lavagna y en su primera incursión a fondo habían conseguido reunir al ex ministro con la cúpula de la UCR. Desde ese momento, el jefe del Comité Nacional, Roberto Iglesias, tomó las banderas lavagnistas que ya habían enarbolado sus adversarios alfonsinistas.
Iglesias convocó para el jueves a un plenario para tratar de imponer orgánicamente la adhesión al ex ministro, frente a la resistencia de gobernadores e intendentes que quieren concertar con el Gobierno. Ayer tuvo una mala noticia: el comité rionegrino apoyó la negociación con Kirchner que promueve su gobernador, Miguel Saiz. Lo mismo sucedió días atrás en Mendoza, gobernada por Julio Cobos.
Los próximos pasos del cuarteto duhaldista se encaminarán a sumar apoyos de sectores del peronismo disidente, tejer negociaciones con el socialismo y atraer a Mauricio Macri, quien amagó con anotarse para la carrera presidencial pero sigue dudando. Camaño mantiene sólidos vínculos con Macri a partir del apoyo que le dedicó a su candidatura a jefe de Gobierno en 2003.
Este contenido no está abierto a comentarios

