SUSANA Y JAZMÍN VISITARON A MIRTHA
En la pantalla de América el noticiero interrumpió su emisión: “¡vamos al móvil en vivo!”, pidió el conductor. Es que estaba llegando a los estudios Susana Giménez, acompañada por su perrito Jazmín, para el que era el encuentro más esperado….del año?. En un nublado 10 de junio las cámaras pasaban de cubrir el encuentro entre Néstor Kirchner y el secretario de Estado de los EE.UU. Colin Powell, a una reunión cumbre que pasaba por el living-comedor de la señora de los almuerzos. Mirtha apareció espléndida, con un vestido negro de encaje ‘bordado en cristales’. “Hoy es un día de fiesta, hace 23 años que ella no visita mi programa y me he puesto todas las galas para recibirla”, arrancó Mirtha. Después, confesó que había dormido muy poco y que había estado toda la noche muy nerviosa. No hubo tiempo para más, las trompetas sonaron…
“Aplaudan, pónganse de pie por favor, para recibir a la estrella número uno de la Argentina”, exclamó la Chiqui. Apareció Susana y a su encuentro fue rápidamente la anfitriona. Anteojos negros, pelo bien suelto y vestuario oscuro, Susana (ahora sin Jazmín) repitió casi las mismas palabras que su anfitriona. Que poco sueño, que Melatonina para dormir y que mucho nervio. El empate y las flores mutuas siguieron: “Gasalla tiene razón”, dijo Su, “estás siempre hecha una estrella, pero estás brutal, divina”. Y la Chiqui no se quedaba atrás: “mirá la gente que hay en el estudio, no vino tanta ni para Kirchner, nena, ¿eh?”. Bien agarraditas de la mano, un al unísono “¡por fin juntas!” cerró el primer bloque.
Los bastoncitos de centolla acababan de ser servidos y la Chiqui quiso arrancar con todo: “Cómo nació el amor con Jorge?”. Susana, que ya parecía más cómoda, suelta y divertida, soltó sin problema un “¡ah listo!, esto así, ¿de primer plato nomás?”. Y las risas dieron paso a las primeras anécdotas que encontraron sus silencios o momentos más reflexivos sólo cuando se pasó por ciertos temas. La relación con su madre, su hermano enfermo o los grandes amores. El nombre de Monzón llevó hacia el amor pasional, después hacia La Mary y finalmente a su director, Daniel Tinayre. “Tanto le decía metele mano, que bueno, nació el amor”, soltó Susana, que volvió a ponerse seria con la relación “bebida-boxeador”. La muerte, la vejez y la reencarnación se terminaron cuando hubo que ir rápidamente a un corte: “Toma de rehenes en el centro, me avisan”, dijo la anfitriona. “Qué terrible, qué terrible”, dijo alguna de las dos. Vinieron los anunciantes, las tandas comerciales y, después, las noticias.
En la tercera entrada Mirtha quiso meter una de las suyas: “¿alguna vez fuiste al súper?”, preguntó, “¿y vos?” arremetió, rápida de reflejos la diva de los teléfonos. Touché. Susana volvía a hablar con la boca llena, comía verduritas hervidas y contestaba todo con la parecida frescura de hace más de dos décadas. El “invento” de una supuesta rivalidad, la política y después los nietos fueron los otros temas a los que les sucedió, más tarde, un tape que repasó la carrera de Susana, aquel almuerzo histórico y la visita de la Chiqui hace no tanto al programa “Susana Giménez”.
Hubo afirmaciones de dudoso halago (Susana: “desde que empecé en esto vos ya eras una estrella inalcanzable”, Mirtha: “así como la ven, ella es una persona muy profunda”) pero en seguida volvieron las flores mutuas. Lo más divertido pasó por algunos comentarios de Susana, como el recuerdo del famoso cenicero-misil y las declaraciones de la propia lanzadora: “era una caja de cerámica dura”, aclaró, (buuuuu!, ¿por qué terminar con ese mito?) “y no me arrepiento, si sabía a dónde iba, le tiraba con otra cosa, mirá”.
El infaltable perrito Jazmín, que apareció con un tapadito y sirvió para otro disparatado comentario de su dueña, fue cerrando el almuerzo: “odia (Jazmín) este tapadito porque lo desbalancea, levanta la patita para hacer pis y se va para un costado”. Susana llevó a Mirtha de la mano hacia el living y ahí se materializó en una inmejorable síntesis lo que fue el encuentro todo: no alcanzaron las cuatro manos para recibir tanto ramo floral. A las 15:16, pasados 15 minutos de su horario habitual, la cumbre de divas, más amigas que nunca, ya era historia.
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