SUSPENDIERON LA MISA QUE BASEOTTO IBA A DAR MAÑANA
En medio de la polémica generada luego de que el Gobierno decidiera desplazar al obispo castrense de la órbita del Estado, se informó hoy que se suspendió la misa crismal que tenía prevista presidir mañana monseñor Antonio Baseotto en la iglesia Stella Maris del barrio porteño de Retiro.
La medida fue confirmada por el vicario general del Obispado Castrense, monseñor Pedro Candia, quien afirmó a través de un comunicado que “no está prevista la celebración de la santa misa en la iglesia catedral”. Sin embargo, antes del conflicto entre el Gobierno y la Iglesia, se anunciaba que el prelado militar presidiría esa celebración eucarística particular del tiempo pascual el martes 22, a las 11, en el templo catedralicio castrense.
Con esta decisión de no realizar la misa, tanto la Iglesia como el Gobierno evitarían exponerse a una nueva situación que podría generar aún más tensión sobre el tema. Desde ayer que el Ejecutivo intenta distender la polémica. Como primer paso salió a explicar que Baseotto podrá dar misa en la capilla militar.
Fue el caciller Rafael Bielsa el encargado de aclarar que la decisión por decreto del presidente Néstor Kirchner no impedirá que el religioso cumpla su trabajo pastoral, aunque sin cobrar los 5 mil pesos de sueldo que hasta el viernes le aportaba el Estado. Esto responde a la presión del Vaticano, que advirtió sobre una posible “violación de la libertad religiosa”.
Incluso, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, aseguró hoy que con la Santa Sede “no existe ninguna convulsión política”. Y afirmó: “Hay una excelente relación. Ahora, si nosotros a estas cosas que suceden no le damos bolilla, después terminan como terminan”.
La medida de revocar el nombramiento de Baseotto en el ámbito gubernamental fue tomada el viernes por Kirchner. Pero esta decisión fue el resultado de una polémica historia iniciada el mes pasado, con el tema del aborto como telón de fondo. El ministro de Salud, Ginés González García, se había pronunciado públicamente a favor de la despenalización de esta práctica en ciertos casos.
Frente a estos dichos, Baseotto había asegurado, usando una cita bíblica, que a Ginés había que “atarle una piedra y arrojarlo al mar”. Esa frase causó un profundo malestar en la Casa Rosada por sus connotaciones con los métodos de desaparición de personas durante la última dictadura.
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