SUSTRAEN OTRA ESCULTURA DE HIERRO EN BARRIO CANDIOTTI
Con fin comercial o con el único objetivo de hacer daño, continúan robando obras escultóricas que forman parte del patrimonio histórico cultural de los santafesinos. Ahora se llevaron el niño de hierro fundido empotrado en la fuente de agua que adornaba el patio delantero de la Escuela N° 1190 IV Centenario, ubicada en bulevar Gálvez 1375.
No fue un hecho más. Hace unos meses desapareció otra escultura de hierro en la Plaza Pueyrredón del barrio Candioti, lo que, sumado al intento de robo del cóndor de bronce que acompañaba el monumento a San Martín de la plaza homónima, habla a las claras de que la sustracción de metales -un bien preciado por estos momentos en el mercado- no diferencia entre chatarra y obras escultóricas añejas que embellecen la ciudad.
La obra de arte en cuestión, por sus características, debió ser sustraída quizá con la participación de más de una persona, ya que no sólo estaba ubicada frente a una arteria sumamente transitada como es el bulevar Gálvez, sino también porque debieron saltar la verja de mampostería y hierro que circunda la escuela. El portón de ingreso no fue forzado, por lo que la pesada escultura fue pasada por encima del enrejado, y posiblemente los malvivientes hayan necesitado del apoyo de algún vehículo para su traslado.
La directora de la Escuela IV Centenario, Esther Schnidrig, dijo a El Litoral que “nadie vio ni oyó nada”, ni siquiera ella misma, que tiene su domicilio particular cerca del edificio escolar. Los vándalos también burlaron la vigilancia policial, debido a que la escuela está emplazada a escasos metros de la Seccional III.
La portera, que ingresó al establecimiento a primera hora de ayer, notó la ausencia de la escultura, pero no percibió nada extraño alrededor. La cerradura del portón de ingreso estaba en perfectas condiciones y únicamente había botellas de vidrio rotas a la entrada, vestigios del festejo por el día del estudiante.
“De lo que estamos casi seguros es de que el robo se produjo el sábado a la noche, porque el domingo pasó por el frente de la escuela un personal nuestro y vio que la fuente estaba destruida”, confirmó la directora.
“Dolida”
Emplazada en medio del terreno, la escuela queda rodeada de jardines donde se encontraba la escultura de un niño sosteniendo una especie de fuente, que “desde hace tiempo no tiraba agua, porque estaba roto un caño”, dijo la docente, quien manifestó sentirse “realmente dolida” por el hecho.
“Nos han quitado parte de lo que es la belleza de los jardines de la escuela, conformado por especies arbóreas añejas y un retoño del pino del San Lorenzo, que se completaba con la escultura robada”, remarcó la directora.
Los vándalos dejaron la base de la escultura, también de hierro fundido. La directora supone que el hecho de que había que desconectar cañería y el peso de la base hizo imposible que se la llevaran.
“Nos ocurre esto justo ahora que íbamos a reparar la fuente para que tirara agua, y habíamos pensado en sacar el cantero de cemento que la rodeaba para volverlo a construir de forma circular, como era originalmente”, comentó Schnidrig.
Casi un siglo
Si bien las autoridades escolares no poseen información detallada sobre la escultura (la fecha, el autor o la fundición que la confeccionó), suponen que ésta fue colocada por la época en que se construyó el edificio, originalmente como vivienda particular.
Esa casona donde funciona la Escuela IV Centenario figura en el inventario del patrimonio histórico santafesino. El proyecto de obra data de 1909 y fue construida como residencia por quien fuera gobernador de la provincia, don Luciano Leiva. Pocos años fue ocupada por Leiva, ya que en 1916 pasó a ser sede del Consultado de la República Oriental del Uruguay; en 1925 es propiedad del Estado provincial, alojando oficinas públicas, y luego se ocupó como escuela primaria que, como se recordará, antes de denominarse IV Centenario fue por mucho tiempo la Escuela N° 12 Luis Pasteur.
Con la especificación arquitectónica de la casa, en el inventario se nombra “la fuentecilla del patio central”. Aunque nada se dice sobre la escultura que se erigía sobre la misma, la tradición oral asegura que la escultura data de la misma época de los orígenes de la casa.
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