SYLVESTRE, VENÍ
“Cinco días… para el peronismo es una eternidad”, dijo a Rosario/12 un viejo dirigente del PJ para quitarle dramatismo a la indefinición del partido del gobierno en torno a la lista de candidatos a diputados nacionales para el próximo 23 de octubre. En la misma tónica, el gobernador Jorge Obeid apeló a una anécdota propia: “Cuando yo encabecé la lista en 1999, firmé la planilla sobre el capot de un auto frente al Tribunal Electoral, cuando faltaban pocos minutos para que vencieran los plazos”. La entrega de listas sobre la hora nunca fue un problema, lo que sí es una complicación que entonces no existía, es cómo llenarla: cuando Obeid fue diputado se sabía que él encabezaría la nómina con mucha antelación, podría decirse que un par de años antes. Hoy ni siquiera un par de días antes se podrá tener certeza del nombre del número uno de la lista de PJ. Entre otras cosas, porque más allá de la seriedad de su negativa, se insistirá con la postulación de María Eugenia Bielsa hasta último momento, aún a riesgo de debilitar a quien resulte su sustituto –en el caso no modificar su decisión la vicegobernadora-. En ese sentido, el jueves por la tarde volvió a circular la versión de una enésima llamada de Néstor Kirchner, una suerte de prórroga pedida por Obeid para intentar una vez más convencerla, y hasta una incomprobable reunión familiar de los Bielsa, todo con el mismo objeto: que María Eugenia diga “sí”.
Al rato lo que pareció ser más una operación que una gestión real, dio paso a otra ola de rumores: Juan Héctor Sylvestre Begnis sería el candidato. Y si bien el “Canchi” ha elevado el perfil del gabinete provincial –al punto de opacar la figura de Roberto Rosúa–, su reciente pasado de candidato radical (fue compañero de fórmula del “Changui” Cáceres en 1987, y su postulación para la gobernación en 1995) no pasaría el filtro partidario/reutemista. A esta hora ya hay dando vuelta notas de archivo de las declaraciones de la campaña del ’95, cuando el actual ministro de Salud enfrentó al PJ, que finalmente coronó gobernador a Jorge Obeid.
A estas movidas hay que agregar la persistente versión de Héctor Cavallero incorporado a la lista oficial. Con todo esto, la “transversalidad” de los albores kirchneristas –premonitoriamente desestimada por Obeid– queda a la altura de un poroto comparada con los ensayos/errores del oficialismo.
Si suena exagerado que “cinco días son una eternidad”, parecen suficientes como para que desde la Casa Rosada se intenten algunas jugadas, con la prevención –no siempre garantizada– de que no terminen menoscabando a quienes finalmente serán los candidatos.
La “operación María Eugenia” seguirá hasta las 12 de la noche del jueves que viene, pero al estilo de la guerra fría, cuando capturaban espías y los gobiernos no los reconocían como agentes.
En paralelo pero sin disimulo, Juan Carlos Mazzón no para de operar. Como los tiburones –que si se quedan quietos se mueren– desde las oficinas del “Chueco” o de alguna muy cercana, salieron e-mails con una lista encabezada por Héctor Cavallero, Claudio Leoni –que tiene un cargo en la Nación–, Susana Rueda, Ricardo Spinozzi y Miguel Peirone. La dirección del remitente es tan real como las chances que tienen estos “candidatos”.
Pero lo más importante de las últimas horas sería el cambio de actitud de Horacio Rosatti, que en su último encuentro con el Presidente se mostró bastante más dispuesto a estar en la lista que hace un par de meses, cuando Mazzón “arrebató” su candidatura en una visita que hizo a Santa Fe.
Rosatti aceptaría únicamente ser el número uno. Y en esa dirección bajan las directivas de aflojar –al menos públicamente– con las expectativas en torno de la Bielsa. Después de todo, Rosatti es ministro del Poder Ejecutivo Nacional, de un área en franca mejoría a partir de la renovación de la Corte Suprema y de la tacha de inconstitucional de las leyes de impunidad. Después de hablar con el Presidente, Rosatti se reunió a solas con Reutemann –recién llegado de Portugal– y recibió el inequívoco apoyo del Senador.
Que no mida bien es otra cosa. En Rosario su nivel de conocimiento llega apenas al 25 % y su imagen positiva no alcanza los dos dígitos. Pero en La Rosada piensan que “pegado a Kirchner” va a empezar a crecer y que no es un “pianta votos” como algunos de los candidatos alternativos que se ofrecieron durante las negociaciones.
Sin ir más lejos, basta ver donde terminó Marcelo Muniagurria, ex vicegobernador de Carlos Reutemann, devenido en lugarteniente de Mauricio Macri. El cambio de escudería del ex presidente de la Sociedad Rural sorprendió a su antiguo jefe Carlos Reutemann, y no sería extraño que el Lole y sus seguidores salgan a castigar la “jugada individual” de Muniagurria que, desechado como posible candidato del PJ –tal como se publicó en esta misma columna la semana pasada–, se transformó en la tercera incorporación que hizo en la semana el presidente de Boca, luego de Diego y Coco Basile.
Desde la Jefatura de Gabinete salió la orden de “medir” a tres o cuatro dirigentes políticos –como último intento–. Entre ellos esta Sylvestre Begnis, pero también Esteban Borgonovo, Norberto Nicotra y Laura Venesia. Borgonovo ya está lanzado como candidato a concejal con buenas perspectivas, Nicotra –en cambio– se encargó en la semana de hacer saber que “hace dos años que no veo a Eduardo Duhalde” como para levantar la supuesta impugnación que pesa sobre su postulación por ser “punto” del caudillo bonaerense, y Laura Venesia, por el tema del cupo.
El nombre de la mujer –descartada la vicegobernadora– es otro incordio. Si fuera Susana Rueda –la triunvira de la CGT–, Nicotra estaría contento porque se acomodaría en el cuarto lugar; si en cambio la tercera es rosarina –Laura Venesia o Liliana Meotto–, Julio Gutiérrez podría ser el cuarto.
En este contexto, lo más probable sería el uno–dos Rosatti–Sylvestre Begnis (si el PJ lo digiere). De allí en más el equilibrio norte-sur será determinante a partir del nombre de la número tres de la lista.
“Puede pasar cualquier cosa, pero vamos a ganar nosotros” dijo el mismo dirigente que sostiene que “cinco días son una eternidad”. Obeid fue más allá y sostuvo no solo eso sino que “el peronismo está adelante en los sondeos”. Se tratan de afirmaciones cuanto menos arriesgadas, pero en cualquier caso el PJ viene invicto, y sus principales dirigentes –que no serán el 23 de octubre– poseen un importante capital político.
De cuanto estén dispuesto a ponerlo en juego dependerá el resultado de la elección.
Sin la Bielsa –sostienen en La Rosada sin disimular el disgusto– la lista original “del Presidente” ya no será la misma.
Los “coqueteos” del propio jefe del Estado y de alguno de sus ministros hacia Hermes Binner son indicios en ese sentido, no tanto por afinidad –que puede haberla– sino por cálculo y conveniencia.
Sea cual fuere el resultado del comicio, el 24 de octubre el Presidente seguramente saldrá a decir que no perdió en Santa Fe. Y eso parece ser lo único que importa en esta historia.
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