TABARÉ ASUME HOY LA PRESIDENCIA DEL URUGUAY
Cuando sean las 14.30 de hoy, el oncólogo socialista Tabaré Vázquez hará historia. Será ése el momento en el que preste su juramento oficial como nuevo jefe de Estado de Uruguay y se convierta así en el primer presidente de tendencia centroizquierdista en la historia de este país. Su llegada al poder quebrará asimismo el tradicional bipartidismo uruguayo, dominado hasta ahora por los partidos Blanco y Colorado desde hace 174 años.
Desde que Vázquez se impuso en las presidenciales del 31 de octubre con el 51% de los votos, la trascendencia del momento mantiene en vilo a los tres millones de uruguayos y ha concitado además la atracción de buena parte del mundo. Hay más de 130 delegaciones extranjeras que se harán presentes en las ceremonias de asunción. La capacidad hotelera está colmada y se estima que habrá más de 600 invitados especiales.
Las figuras más relevantes del arco político regional se harán presentes en Montevideo, algunas de las cuales —en rigor— ya comenzaron a arribar anoche. Entre ellos, asistirán los presidentes de Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Paraguay y Perú, en tanto que el presidente de Estados Unidos, George Bush, envía a su secretaria de Trabajo como su representante. España dice presente con los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia de Borbón, que ya han encantado a los montevideanos con su simpatía y sobriedad. Unas 300 personas los vivaron anoche a las puertas del hotel Radisson cuando llegaban a esta capital.
También asistirá el príncipe Eduardo en representación de la reina Isabel II, muy atareada por los escándalos que a estas horas tienen a maltraer a todos los Windsor. El venezolano Hugo Chávez dará la nota con su enorme séquito —se estima que será el mayor, con un centenar de integrantes, entre personajes de fuste, custodias y maleteros— y hasta anoche había desilusión por el inefable Fidel Castro, quien al parecer mandó a decir que no venía y dejó a todos con el champán en la mano. Los fastos por la asunción se privarán así de una de sus grandes estrellas.
Uruguay también quebrará otro récord hoy, relacionado con el extraordinario dispositivo de seguridad para cuidar a las autoridades, los invitados y el público en general. Es el mayor despliegue policial en la historia del país. Habrá 2.000 agentes y 100 vehículos en todo el casco histórico. Anoche, ya comenzaban a notarse las primeras restricciones en el tránsito y todo se incrementará con las horas, hasta su punto culminante a las 13.55.
Esa es la hora prevista para el arribo de Tabaré Vázquez y su vice electo, Rodolfo Nim Novoa, al Palacio Legislativo, donde prestarán el juramento de rigor ante la Asamblea General. Tras un discurso a la nación del nuevo presidente, ambos subirán a un Ford T —propiedad de la familia de Vázquez— para cubrir parte del recorrido de unas 15 cuadras a lo largo de la avenida del Libertador entre ese magnífico edificio de estilo neoclásico y la vieja Casa de Gobierno, frente a la Plaza Independencia. El presidente saliente, Jorge Batlle, entregará allí a su sucesor los atributos del mando, tras lo cual —ya investido formalmente— el líder de la coalición socialdemócrata Frente Amplio-Encuentro Progresista saludará al pueblo desde el balcón. Luego, hacia las 18 horas, habrá un desfile militar.
Los desafíos del nuevo gobierno serán enormes, condicionados por la deuda externa, que equivale al 106% del PBI de US$ 12.000 millones, y la pobreza. “Este año debemos pagar US$ 1.943 millones por la deuda y tenemos el 32% de la población por debajo de la línea de pobreza. Estos asuntos, junto con una apuesta fuerte al Mercosur, serán temas prioritarios de ahora en más”, dijo a Clarín el canciller designado, Reinaldo Gargano.
Todos estos elementos dejan a las nuevas autoridades “un margen de acción muy acotado”, según explicó a este enviado Adolfo Garcé, uno de los analistas políticos de mayor reputación. “Tiene que ver con los escasos recursos disponibles para políticas sociales y esto no facilita la realización de grandes cambios”, sostuvo.
Pese a ese horizonte problemático, los uruguayos han colocado muchas expectativas en la nueva administración. Eso se palpa en la calle y en las versiones que recoge y difunde la prensa local. “Estuve esperando esto 30 años”, dijo a Clarín Joaquín García, aludiendo a las tres décadas pasadas desde el surgimiento del frenteamplismo. “Sé que no será fácil pero muchas cosas cambiarán”, dijo.
Esa es la sensación que percibe el analista Garcé. “Será a través de un Estado más activo. En cierta forma —comentó—, va a haber un renacimiento del intervencionismo y los temas sociales serán prioritarios”.
Que esos tópicos serán el desvelo del nuevo presidente lo muestran ya los bocetos de los proyectos que elevarán desde el vamos al Congreso. Entre ellos se encuentran el Plan de Emergencia Social y la creación del Consejo Nacional de la Economía para trazar un programa de crecimiento global.
Este contenido no está abierto a comentarios

