TÁCHIRA LE EMPATÓ UN PARTIDO INCREÍBLE A RIVER
¿Y ese final? Nadie lo imaginó. Seguro que lo trajeron de otro partido. Porque River, sin lucir ni mucho menos, ganaba cómodo y por momentos hasta se floreaba. Pero se relajó, permitió la levantada de Táchira y el sorpresivo 2 a 2 final, que llegó sobre la hora en el Monumental, puso una señal de alarma para el equipo de Astrada, que igual con este resultado quedó primero en el grupo.
Ahora, River deberá enfrentar en la segunda ronda al Santos Laguna de México, el equipo que menos quería enfrentar Astrada, sobre todo por el extenso viaje que deberá hacer a sólo cuatro días del superclásico con Boca , el 9 de mayo en la Bombonera. La revancha será en Núñez el 12 del mes próximo.
Hoy, River sabía lo que tenía que hacer. No le quedaba otra que marcar desde el vamos las diferencias, enormes diferencias, que lo seprana del modesto Táchira para quedar como primero en su grupo y así asegurarse la clasificación.
Podrá decirse, con razón, que de ida, en Venezuela, Táchira fue otro equipo. Y sí, pero el que arrancó jugando en esta lluviosa noche en el Monumental, valga el juego de palabras, hizo agua por todos lados. Por momentos, su técnico César Farías se agarraba la cabeza con resignación ante los groseros errores defensivos de los suyos.
River, que no come vidrio nunca, vio que la puerta estaba abierta y se mandó enseguida. Primero con un cabezazo de Sand, desde un ángulo muy cerrado, que se metió cómodamente. Uno a cero. Primer problema resuelto.
A los venezolanos no les quedó otra que ir para adelante en busca del empate. Cerraron los ojos y atacaron, pero sin ideas y con mucho desorden. El equipo de Astrada se tiró atrás y aprovechó el estado del campo para que sus ligeritos, como Sambueza, se divirtieran de lo lindo.
Cavenaghi se daba cuenta de que si aceleraba, rápidamente se terminaba el partido. Fue un par de veces y siempre ganó. Hasta que el goleador tuvo su chance y no la dejó pasar: chocaron dos defensores, el arquero quedó a mitad de camino y un dos a cero que, a esa altura, ya sonaba definitivo, pese a que quedaba mucho partido por delante.
Es cierto, en la parte final del primer tiempo los venezolanos tuvieron alguna que otra chance, sobre todo cuando se soltaba Rondón. Igual, lejos estuvo de inquietar mínimamente a Costanzo.
En el segundo tiempo aburrieron y mucho. River jugó a uno por hora y Táchira parecía no tener armas para dar vuelta la historia. Error grande, porque llegó el descuento de Vielma y después lo dicho. Esa embestida final de los venezolanos que tuvieron su excesivo premió en el último intento, cuando Boada la empujó al gol debajo del arco. Mutismo general en el Monumental, pese a la clasificación y a haber quedado primeros en el grupo.
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