TAILANDIA: LA JUNTA MILITAR CENSURA A LOS MEDIOS Y PROHÍBE HACER POLÍTICA
Los líderes del golpe militar del martes en Tailandia se aferraron ayer un poco más al poder. Prohibieron “toda actividad” política, echaron a altos funcionarios de inteligencia y policía, se atribuyeron la competencia de promulgar leyes e impusieron restricciones a la prensa. Desde Londres, el premier derrocado, Thaksin Shinawatra, llamó a la unidad nacional y anunció que se tomará un “merecido descanso” de la política.
La junta militar que el martes a la noche rodeó con tanques la Casa de Gobierno, declaró la ley marcial, abolió la Constitución y tomó el poder sin disparar un solo tiro, había anunciado el miércoles que en dos semanas designaría un gobierno civil para que llamara a elecciones para 2007. Pero ayer endureció su posición.
“Para asegurar el funcionamiento de la monarquía constitucional luego de completar las reformas, el Consejo de las Reformas políticas (así se llama el nuevo gobierno militar) ordenó a los partidos suspender las reuniones y actividades políticas”, anunció un comunicado difundido por TV. A la cabeza del Consejo está el jefe del ejército, Sonthi Boonyaratglin, quien recibió el respaldo del rey de Tailandia, Bhumibol Adulyadej.
“En el interés del país, dado que ya no hay Cámara de Diputados ni Senado, las leyes que requieran ser adoptadas, serán promulgadas (por el ejecutivo militar interino)”, agregó el texto.
Además, los militares pidieron a la prensa “moderación” en las noticias sobre el golpe. En una reunión con los responsables de los medios tailandeses, el general Sonthi les pidió “dejar de difundir los SMS (mensajes por celular) de los televidentes y terminar de reportar otras formas de opiniones personales”, señaló un oficial que pidió el anonimato.
También anunciaron el despido de cuatro funcionarios, el jefe de los servicios secretos, dos responsables de la policía y el secretario de la oficina del premier depuesto. Otros cuatro altos funcionarios próximos al derrocado Thaksin fueron detenidos.
El premier estaba en Nueva York para la Asamblea General de la ONU en el momento del golpe. Thaksin, un multimillonario magnate de las telecomunicaciones, estaba en medio de una crisis política desde enero, acusado de escándalos de corrupción.
Ayer, desde Londres, donde está para una visita personal, Thaksin llamó al nuevo régimen a organizar “rápidamente elecciones generales y conservar los principios de la democracia”, según un comunicado difundido por sus secretarios. El depuesto premier se tomará un “merecido descanso” de la política.
La comunidad internacional está atenta a este golpe, el primero en Tailandia después de 15 años. La Unión Europea, Estados Unidos y algunos países de Asia condenaron la asonada militar. Y Washington anunció que está reviendo su ayuda económica al país asiático, “a la luz de las implicaciones legales para un país en el que ha habido un golpe militar”, informó el subsecretario de Estado para Asuntos del Este de Asia, Christopher Hill.
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