TALLERES, EN QUIEBRA
El juez de la primera instancia de decimotercera nominación, Carlos Tale, dictó la quiebra de Talleres e incluyó a la entidad en los términos de la ley 25.284, que contempla la situación de las instituciones deportivas en proceso de crisis. La resolución del juez Tale se conoció ayer a media mañana. Posteriormente, el magistrado, en una charla con la prensa, dijo que Talleres había quedado en cesación de pagos y que en las próximas horas designará al fideicomiso que administrará en el futuro a la entidad.
El fideicomiso, integrado por un contador público, un abogado y un idóneo deportivo comenzaría a funcionar mañana, ya que al decretarse la quiebra se produce el cese de las funciones de la comisión directiva. El proceso de deterioro económico, financiero y deportivo de la entidad albiazul, una de las dos más populares de la provincia, lleva ya varios años, precisamente a comienzos de la década de los años 90, cuando recurrió a la Justicia para pedir una convocatoria de acreedores en función de sus dificultades para asumir los compromisos.
El futuro de Talleres es incierto, ya que su plantel podría quedar diezmado al tener una deuda de tres meses de sueldo con los jugadores. En la mayoría de los casos, los futbolistas podrían pedir la libertad de acción. A esto se agrega que terminó en los últimos puestos en el torneo Clausura de la B Nacional y corre peligro de descenso.
El fideicomiso deberá establecer el contenido de los pliegos de licitación para las empresas que quieren participar del gerenciamiento de la institución. Este plazo se podría completar en seis meses, aproximadamente. Belgrano, hace dos años y medio, vivió una situación similar y está administrado por la empresa Córdoba Celeste.
Fundado en 1913, Talleres es uno de los clubes más populares de Córdoba y pese a haber obtenido el tercer puesto en el torneo Clausura de la primera división, en julio último descendió a segunda al perder con Argentinos Juniors en los partidos de Promoción.
El representante legal de Futbolistas Argentinos Agremiados, Luis Taboada, sostuvo que tras la quiebra los jugadores “siguen con el contrato vigente hasta su finalización” y calculó que próximamente se les cancelarán las deudas salariales. “A partir de ahora el órgano fiduciario que se designe va a tener que abonar regularmente los salarios de todos, no sólo de los futbolistas sino de todos los empleados de la institución”, declaró a la emisora local Radio Universidad.
Ningún club desapareció
Varios clubes de fútbol atravesaron por el proceso de quiebra, pero ninguno cerró sus puertas definitivamente. El caso más resonante fue el de Racing, que pidió su propia quiebra en 1998; un año después estuvo a un paso de la clausura, y halló la solución en el gerenciamiento.
Más antecedentes: en 2001, Belgrano, de Córdoba, subsistió gracias al fideicomiso. En 1989, Temperley fue a la quiebra; la medida se hizo efectiva en 1991; la continuidad se determinó en 1993. Atlanta fue clausurado en 1991 por 60 días; la salida fue vender la sede, pero sigue con su actividad.
El estadio de Deportiva Español estuvo cerrado 75 días a partir de mayo de 1999; la Sociedad Española se hizo cargo de la deuda. Talleres (Remedios de Escalada) no tuvo actividad durante 17 días, en 1999. All Boys, Excursionistas y Laferrere también soportaron la angustia de la quiebra, aunque siguen en pie.
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