TAMBIÉN ESSO CEDIÓ: BAJÓ SUS NAFTAS
Al menos en el caso de los combustibles, la política oficial de frenar los aumentos mediante la invitación a la población a concretar un boicot sigue dando resultados.
Ayer, la petrolera norteamericana Esso anunció una rebaja de entre un 2,1 y un 2,9% en el precio de sus naftas que entró en vigor a partir de la hora cero. La empresa retrotrajo sus valores a los que tenía a principios del mes pasado y el litro de la nafta Energy 3000 que hasta anteayer costaba $ 1,739 pasó a 1,699 (lo que implica una baja de un 2,3%), mientras que la Energy 5000 bajó de $ 1,929 a 1,889 (-2,1%) y la Energy 8000, de 2,059 a 1,999 (-2,9 por ciento).
“La decisión -de bajar los precios de las naftas- está basada en las condiciones vigentes en el mercado local e internacional”, fue el escueto comentario que realizó Tomás Hess, director de Asuntos Externos de Esso, a la hora de explicar la medida.
La rebaja anunciada ayer es la tercera que se concreta en la última semana, tras los aumentos anunciados hace un mes por Shell y Esso que desembocaron en el llamado a boicot por parte del presidente Néstor Kirchner contra ambas petroleras.
Por su parte, en Repsol YPF y Petrobras ratificaron su política de precios y señalaron que no tienen en estudio ninguna rebaja o aumento en los valores actuales de sus naftas y gasoil que se mantuvieron sin cambios durante la polémica desatada en el mercado de los combustibles.
En su momento, tanto en Shell como en Esso habían justificado los aumentos de sus productos por el incremento registrado en la cotización del barril de petróleo crudo en los mercados internacionales.
El primer paso en el cambio de política de las empresas lo había dado Esso la semana pasada cuando decidió dar marcha atrás con la suba del gasoil, forzada por una resolución oficial que permite importar combustibles sin impuestos sólo a quienes no haya aplicado incrementos en sus precios.
Oferta y demanda
Un par de días después, Shell decidió seguir sus pasos, aunque en su caso limitó la rebaja a las naftas. De esta manera, a poco más de un mes de los aumentos que despertaron la ira del Gobierno, sólo quedó en pie el incremento que realizó Shell en el precio del gasoil.
En la empresa angloholandesa dijeron que no necesitarán importar gasoil, ya que cuentan con el stock necesario para atender su demanda, que lógicamente se vio reducida a partir de la decisión de aumentar sus precios.
En el Gobierno afirman que la decisión de ambas compañías de rebajar sus precios no se explica por una presión oficial, sino que es una consecuencia de la ley de la oferta y la demanda.
“Desde el Gobierno no impulsamos ninguna negociación”, expresó una fuente de la Secretaría de Energía. “Lo que pasó es que ante una caída de la demanda, la oferta se tuvo que adaptar”, agregó.
Más allá de las palabras oficiales, parece claro que para encontrar la causa de estas rebajas de precios de Shell y Esso hay que analizar lo que ocurrió en el mercado de los combustibles en el último mes.
Según un relevamiento que realizó la Secretaría de Energía en marzo pasado, Shell -que fue la principal víctima del boicot oficial- registró una caída de un 19,3% en su volumen de ventas en relación con el mismo mes de 2004. La baja en las ventas se tradujo en una pérdida de un 4,1% de participación de mercado en el negocio de los combustibles (naftas y gasoil).
Las cosas no le fueron mucho mejor a Esso. Después de que subió sus precios, la petrolera norteamericana vio caer su volumen de ventas en un 9,6%, lo que se tradujo en una pérdida de participación de mercado de un 1,8 por ciento.
Presión local
Las grandes ganadoras con los aumentos (ahora mayormente abortados) fueron Repsol YPF y Petrobras. La primera, en el último mes, aumentó un 18,4% sus ventas con respecto a marzo de 2004 y ganó un 6,2% puntos de participación, con lo que pasó a controlar más de la mitad del negocio de los combustibles en el país.
Por su parte, la empresa brasileña ganó un 0,2% y sus ventas crecieron un 8,6 por ciento.
Junto con los consumidores, los otros grandes beneficiarios de las rebajas en los precios son los dueños de las estaciones que operan con las marcas Esso y Shell.
“La realidad es que, con los últimos aumentos, tanto Shell como Esso habían quedado descolocadas frente a Repsol YPF y lógicamente los estacioneros estaban presionando a las empresas para que dieran marcha atrás en las subas, porque estaban perdiendo muchos clientes”, manifestó Raúl Castellanos, presidente de la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos de la Argentina (Cecha).
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