TAMBIÉN HABÍA RESTOS DE BOMBAS DE ESTRUENDO EN LA EX JEFATURA DE POLICÍA
La policía provincial encontró desperdigados sobre los techos de la ex Jefatura de la Unidad Regional II restos de al menos ocho bombas de estruendo similares a las que cayeron sobre el Museo de Ciencias Naturales y desencadenaron el incendio que también afectó a la Facultad de Derecho, el 1º de julio. Así se lo hizo saber oficialmente al juez de Instrucción Carlos Alberto Carbone la Brigada de Explosivos de la policía, a través de un informe elaborado seis días después del incendio al que este diario tuvo acceso ayer. El hallazgo refuerza la hipótesis de que las bombas fueron arrojadas deliberadamente hacia esos edificios por los manifestantes que reclamaban un aumento salarial para los empleados estatales en la plaza San Martín. Ayer el juez imputó por el incendio a otros dos operarios de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) y tomó declaración informativa a una dirigente sindical que participó en la organización de la protesta.
El informe de la Brigada de Explosivos revela el hallazgo de “ocho tacos” de bombas de estruendo y parece darle credibilidad a varios testigos, quienes dijeron haber visto cómo las bombas eran dirigidas hacia la ex Jefatura y también hacia el museo Angel Gallardo.
Aunque en el primer edificio no se reportó ningún siniestro, la sede del museo se prendió fuego y las llamas se extendieron luego hasta un sector donde funciona la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario.
Las bombas, según los datos preliminares que posee Carbone, habrían sido lanzadas hacia ambos edificios por militantes del sindicato Luz y Fuerza identificados con pecheras con la leyenda “Lista Azul y Blanca”. Cuatro de ellos (de apellidos Núñez, Carbone, Boco y Oliva) ya estaban imputados como autores del incendio y ayer se les sumaron otros dos (sus apellidos son Recoaro y Marcos), que ya estaban bajo sospecha pero todavía no se habían presentado a declarar.
Como ya sucedió con los anteriores, Recoaro y Marcos se negaron a responder a las preguntas del magistrado y quedaron imputados como sus compañeros.
Estos seis operarios de la EPE cayeron bajo sospecha al ser identificados en las imágenes aportadas por los medios de comunicación de la ciudad al juzgado de Carbone. Allí se los ve manipulando unos morteros que estaban instalados en la esquina de Moreno y Santa Fe, en la vereda del museo. Según la Brigada de Explosivos, desde allí tienen que haber partido las bombas cuyos restos incandescentes cayeron sobre los techos de los ex tribunales provinciales y entraron en combustión con hojas secas y una membrana que recubría ese sector, remodelado poco tiempo antes.
En uno de los videos que está en poder de Carbone se lo ve a Recoaro sentado sobre uno de los morteros, y cerca de él aparecen los demás imputados.
El informe de la Brigada de Explosivos aporta otras precisiones sobre esas bombas de estruendo, que perfeccionan los datos conocidos los primeros días:
u En los techos del museo había 55 restos de bombas.
u Según los especialistas, esos retazos pertenecen a 36 bombas diferentes.
En su momento se supo que también había pedazos similares en el patio interno de la Facultad de Derecho y ahora se agregan los restos encontrados sobre el techo de la ex Jefatura de Policía, que no se incendió porque las bombas ya estaban apagadas al caer o no entraron en contacto con elementos combustibles.
Además de Recoaro y Marcos, ayer también declaró ante Carbone la secretaria general del Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop), María Lazzaro, quien se sumó así a sus colegas Néstor Ferrazza (municipales), José María Tessa (docentes), Alfredo Romero (Luz y Fuerza) y Néstor Audero (Unión del Personal Civil de la Nación) que ya habían desfilado por su despacho cuando la investigación apenas comenzaba.
Lazzaro, al igual que sus compañeros, está en una situación cuanto menos incómoda: si bien no están imputados, como los operarios de la EPE, la declaración que les tomó el juez parece indicar que existe sobre ellos algún grado de sospecha por su responsabilidad en el lanzamiento de las bombas hacia el edificio siniestrado. No obstante, por ahora los únicos acusados son los militantes de Luz y Fuerza.
Ahora se avecina un tironeo entre Carbone y el juez federal Omar Digerónimo para ver quién se queda con la investigación del caso. Cada uno encabeza una pesquisa por su lado, pero Digerónimo ya pidió concentrar las dos (por iniciativa del fiscal federal Francisco Sosa) y su colega no parece estar dispuesto a aceptarlo. Será la pelea de los próximos días.
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