TARDE PARA LÁGRIMAS
El quinto capítulo de las Eliminatorias para Alemania 2006, que se desarrollará el martes 30 y miércoles 31, corresponde a una de las fechas FIFA destinadas a “amistosos”.
Y la diferencia esencial entre las denominaciones de amistosos y competiciones oficiales en este caso no tiene que ver con los puntos en juego. Radica en el plazo que tienen los clubes para ceder a sus jugadores. Para una competición oficial un futbolista debe estar en su selección 4 días antes del partido si está en el mismo continente, o 5 días antes si viaja desde otro continente. Para un amistoso ese plazo se reduce a 48 horas.
Y más allá de las flaquezas que entrega esta norma (Roma queda a una hora de avión del norte de Africa y a medio día de la Argentina, por ejemplo), los dirigentes del fútbol sudamericano siguen dando muestras de su inoperancia. Ahora más que nunca, de cara al partido del martes 30 ante Ecuador en el Monumental, Marcelo Bielsa será un seleccionador antes que un entrenador, como él mismo alguna vez se definió.
Hoy no hay un complot en la FIFA contra el fútbol sudamericano, como señalaron los brasileños con su técnico Carlos Alberto Parreira a la cabeza. Lo que hay es una circular de la FIFA, la 792, de diciembre de 2001, que dejó establecido un calendario único para el fútbol mundial. Hasta 2008 están estipuladas las fechas para amistosos y para competiciones oficiales.
Sin embargo, cuando llega una fecha para amistosos, como la del 18 de febrero, hay equipos que ni salen a la cancha. Como Argentina. O bien la Confederación Sudamericana la utiliza para Eliminatorias porque tiene el calendario apretado. Lo mismo pasará el 17 de noviembre, cuando la Selección reciba a Venezuela. Ya está. Es tarde para lágrimas.
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