TARIFAS E INVERSIONES, EN LA MISIÓN OFICIAL A MADRID
El Gobierno buscará desde hoy reasegurar la buena relación que mantiene con España a través de tres días de reuniones de alto nivel en Madrid con importantes funcionarios y con las empresas que tienen inversiones en la Argentina. Será la antesala del viaje que el presidente Néstor Kirchner realizaría en marzo para reunirse con el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y con el rey Juan Carlos I.
Con este objetivo, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, desembarcará hoy en la capital española y desde mañana será acompañado por la ministra de Economía, Felisa Miceli, según explicaron a LA NACION fuentes de la Casa de Gobierno y del Palacio de Hacienda. Se trata de un viaje con “reuniones informales” en las que en principio no estaría prevista la firma de ningún acta con las empresas privatizadas que reclaman aumento de tarifas, se aclaró desde la Jefatura de Gabinete.
Fernández considera que las relaciones con el gobierno español siguen siendo “excelentes”, pese a la creciente presión de las firmas de capitales ibéricos radicadas en la Argentina. Pero al mismo tiempo, reconoce que habrá que explicar qué ocurrió desde el viaje de Kirchner a Salamanca, previo a las elecciones de octubre, en el que se prometieron avances en la renegociación con las privatizadas que lleva adelante el Ministerio de Planificación Federal, que conduce Julio De Vido. “Seguramente volverán a surgir los reclamos desde las empresas”, se aclaró desde una de las firmas más involucradas en la relación.
En Madrid, no habrá ninguna señal pública de malestar y lo más probable es que, frente a las cámaras, los dos enviados del gobierno argentino reciban renovadas y entrañables expresiones de cordialidad, entendimiento y buena voluntad.
Cuando la puerta se cierre, sin embargo, es posible que aparezcan sobre la mesa los primeros “atisbos de incomodidad” en la relación bilateral. Pequeños síntomas de malestar que tienen su origen en “faltas de cumplimiento” por parte de la Argentina en las negociaciones que, desde hace meses, se mantienen con empresas de capital español radicadas en el país y que derivan en la dilación de soluciones para esas diferencias. Así lo expusieron a LA NACION fuentes españolas.
Entre otras cuestiones, en aquel viaje preelectoral del Presidente el Gobierno esperaba un gesto de Rodríguez Zapatero para lograr que Aguas de Barcelona se quedara con Aguas Argentinas luego del retiro de Suez por la falta de acuerdo en materia de tarifas y de la renegociación de la deuda de la empresa. “La estrategia de esta empresa francesa es retirarse de la región”, indicó una fuente oficial española para desalentar expectativas favorables en referencia a la firma catalana que pertenece al grupo Suez.
Este viaje, parecido a tantos otros, tiene, sin embargo, mucho de novedoso. Es la primera vez que esa incomodidad incipiente se hace difícil de disimular; es la primera, también, que viaja Miceli como ministra, y, además, es la primera en que, en su carácter de interlocutor, el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero aparece desgastado en las encuestas locales.
Será difícil que todo eso no tenga impacto en los respectivos márgenes de movimiento. De hecho, ya lo tuvo: la gira de los dos ministros fue por iniciativa argentina y, según trascendió, tras ella estuvo el embajador Carlos Bettini, consciente de la conveniencia de dar pasos para renovar la relación. Para preparar este viaje, Bettini estuvo hasta el sábado en Buenos Aires, donde habría confirmado que el viaje del Presidente a Madrid en marzo próximo es casi un hecho. Tal posibilidad ya se había barajado cuando Kirchner se entrevistó con Rodríguez Zapatero en octubre.
En Madrid se señaló como paradójico que en la Casa Rosada no hubiera mayor sensibilidad para atender las particularidades de la relación con España, según se desprende del hecho de que Bettini tuviera que trasladarse personalmente a Buenos Aires para armar una agenda de actividades en la península.
Entre las cosas que -seguramente- llegaron a sus oídos figura cierta queja de empresarios españoles por la falta de respuesta argentina para acordar las nuevas condiciones contractuales que la devaluación impuso en las tarifas de las privatizadas, panorama que se agrava con la alarma inflacionaria.
Ahora, en Madrid, Fernández explicará que una buena parte de la energía del Gobierno está focalizada en la actualidad en la lucha contra la inflación y que, por lo tanto, hay que “compatibilizar” este problema con la situación de las empresas de servicios públicos. Directo destinatario de este mensaje será el principal asesor económico de Rodríguez Zapatero, Miguel de Sebastián, quien recibirá pasado mañana a Fernández y a Miceli.
Sebastián es quien lleva la relación de España con varios países, entre ellos la Argentina, más allá de las funciones de la Cancillería y del Ministerio de Hacienda. Se trata de un hombre clave, que valora el apoyo que brindó Kirchner en 2003 al entonces candidato socialista Rodríguez Zapatero y que un año más tarde viajó a Buenos Aires para despejar el fuerte ruido con las privatizadas y con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que conduce otro español, Rodrigo de Rato, perteneciente al hoy opositor Partido Popular.
En aquella escala porteña, Sebastián “quedó muy bien impresionado con Kirchner, aunque no estaba nada conforme con el polémico proyecto de marco regulatorio de los servicios públicos” que entonces impulsaba el Gobierno, según explicó a LA NACION una fuente calificada que sigue muy de cerca la relación bilateral.
Más recientemente intervino para colaborar con la tregua alcanzada entre el Gobierno y Aerolíneas Argentinas por tres meses, luego de una huelga de los pilotos y técnicos de la línea aérea que afectó a miles de pasajeros.
Presentación oficial
En este contexto, Fernández llegará a Madrid en un viaje que ya había planificado hace varios meses, pero al que se le agregó un elemento clave a último momento: el recambio en el Palacio de Hacienda. Por esta razón, al diálogo político entre Fernández y los funcionarios de Rodríguez Zapatero se agrega la presentación de Felisa Miceli, con la intención de despejar dudas sobre la continuidad de la política económica argentina luego de la salida de Roberto Lavagna.
Las fuentes españolas consultadas indicaron que “los primeros indicios brindados por la nueva ministra no parecen mostrar cambios” respecto de la gestión del ex ministro.
En la agenda de los funcionarios argentinos figuran dos reuniones con representantes empresarios. Mañana a la noche, la delegación mantendrá una cena de trabajo con la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).
El miércoles será el turno de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) -liderada por Francisco Pérez González-, que reúne a empresarios vinculados con el Partido Socialista Obrero Español y que en su momento era un vehículo por el que se canalizaría la nueva ola de inversiones que pretende el Gobierno, pero que aún no se han materializado.
Según informaron las fuentes oficiales, Kirchner se entrevistará nuevamente con Rodríguez Zapatero y con el rey Juan Carlos.
Fuentes diplomáticas españolas indicaron a LA NACION en Buenos Aires que la relación política con la Argentina “se mantiene en buenos términos y el viaje refuerza la importancia del vínculo bilateral”, mientras que en la relación entre el Gobierno y las empresas “se trata de no intervenir”.
Esta visión no coincide con la estrecha relación que mantiene el gobierno socialista en varias de las empresas con presencia más fuerte en la Argentina: Repsol, Telefónica, Agbar, Endesa y Gas Natural, entre otras. Uno de los hombres más influyentes de este sector, Antonio Brufau, presidente de Repsol YPF, estará esta semana en Buenos Aires.
Brufau es valorado por la Argentina, a diferencia de su antecesor Alfonso Cortina, un ejecutivo ligado al Partido Popular. Pero más allá de este matiz, Repsol sigue preocupada porque el precio de los combustibles se mantiene congelado en un contexto de inflación que ya se proyecta en dos dígitos para 2006.
Sin temas álgidos
Ante este panorama general, se prevé que el viaje de Fernández y Miceli demuestre que “si bien no hay ningún tema álgido que pueda deteriorar demasiado las relaciones bilaterales, al parecer los cheques en blanco se terminaron por parte de España”, opinó un agudo analista desde Madrid.
La delegación argentina también buscará encontrarse con directivos de Telefónica, principalmente para definir el retiro de la demanda que la empresa mantiene en el tribunal arbitral de Banco Mundial (Ciadi, según sus siglas en inglés) en la que reclama una compensación de aproximadamente US$ 2000 millones. En julio pasado voceros argentinos anunciaron que la empresa retiraría su reclamo.
Aquello ocurrió durante una gira por España del ministro Julio De Vido. Lo cierto es que cinco meses pasaron y -pese a que ambas partes volvieron a encontrarse en octubre último en Salamanca- la demanda se mantiene. Y lo que pretende la empresa para levantarla -se dijo- son “certezas y no promesas” sobre la pendiente renegociación del contrato. Las mismas certezas que espera el resto de las españolas.
El viaje de la nueva ministra es, sobre todo, una gira de presentación a la que llega acompañada por el jefe de Gabinete como “expresión de respaldo político”, según se dijo en la Argentina.
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