Tecnología en la playa: Que haya sol y mar, pero también Wifi
:format(webp):quality(40)/https://notifecdn.eleco.com.ar/media/2016/01/Tecnolog%C3%ADa-Playa-Internet-D2.jpg)
En los balnearios de Pinamar, los servicios inálambricos que proveen Internet convocan también a los turistas, a pesar de las fallas; los chicos aprovechan para usar la app estrella, Snapchat.
Iara, de 22 años, acostada sobre una lona, mueve los dedos con agilidad sobre la pantalla del celular. Está usando la aplicación del momento, Snapchat. Se saca fotos para, acto seguido, enviarlas a sus contactos. Lo que le gusta es que tiene la opción de elegir los segundos que el destinatario puede ver esa imagen. Después de 10 segundos, que es el máximo de tiempo, la foto se borra y desaparece del teléfono del destinatario.
En unos minutos más piensa ir a quejarse porque no funciona bien la señal y no puede usar como quiere su celular con 4G. “Encima tengo el plan más caro”, dice. No sabe que la municipalidad de esta ciudad firmó un convenio con Fibertel para que toda la zona de la playa tenga Wi-Fi libre. “El Wi-Fi es gratis en toda la playa y por toda avenida Bunge. También en el centro de Cariló. La conexión es buenísima”, explicó Alejandro Bienaimé, el nuevo secretario de Turismo de Pinamar.
Son muy pocos los que saben y usan ese beneficio. En el centro de Cariló sólo se puede tener Wi-Fi debajo de algún gazebo con el logo de Fibertel. Los turistas se sientan en los asientos de madera, buscan la señal y, si son usuarios de esa compañía, tendrán una conexión premium. Si no, sólo la estándar. En Pinamar hay lugares en los que ni siquiera aparece la opción del Wi-Fi de ese convenio.
Aunque muchos busquen desconectarse de la rutina laboral, la mayoría de los veraneantes no se despega de sus celulares. De hecho, muchas conversaciones en la playa comienzan a partir de una foto que subió un familiar que está en otra ciudad, el video de un famoso o la noticia más relevante.
A Juan Manuel Araujo, un rosarino de 31 años, parece no importarle que el Wi-Fi de la playa no funcione del todo bien. Él, casi acostado en la reposera, lee en su tablet una novela que acaba de empezar. Usa su tablet para todo: descarga los libros que le interesan o videojuegos y usa Facebook e Instagram.
Claudia, de 55 años, el día de lluvia miró en la aplicación de un canal de noticias que iba a llover, pero, de todos modos, quiso ir a la playa igual. Lo convenció a su esposo, Osvaldo, de 58, y esperaron que el tiempo mejorara sentados en la reposera, con una sombrilla bien pegada a sus cabezas. Llegaron desde Claypole el 27 de diciembre pasado y quieren disfrutar cada día de la playa. Ella usa, en el celular, sobre todo Facebook y WhatsApp. Él nada, la conectada es ella.
Aunque no tanto como Jésica, que tiene el selfie stick siempre en su bolso. El día que llegó se sacó una foto con el cargador portátil enchufado al celular, la editó con una aplicación de fotografía, B612, y la subió, en ese instante, a Instagram y Facebook, para que todos sus seguidos y amigos puedan ver que no sólo llegó a Pinamar, sino que, a pesar del cielo nublado, estaba mojada porque se había zambullido en el mar. Su hermana Melina, de 26 años, y el novio, Federico, de 25, se ríen del fanatismo de Jésica por las fotos. Los tres viajaron desde Chivilcoy para pasar Año Nuevo en la playa; se alojan en el camping Saint Tropez, en el centro de Pinamar. El primer día armaron la carpa lo más rápido posible y corrieron al mar. No importaba el pronóstico que, aplicación de por medio, anunciaba lluvias. Además, Jésica usa la app de Ares, para bajar música, una para hacer collages con sus fotos, otra para limpiar el teléfono, que se llama Clear Master, y la de Banelco Móvil, para fijarse si cobró su sueldo y cuánta plata tiene en la cuenta.
La app de 2016 es Snapchat, coinciden las cuatro amigas. Carolina Reppetti, de 22 años, presenta a Catalina Rizk, Constanza García Torre y Mercedes Marcos, de Castelar y Parque Leloir. Y resume lo que dicen todas: Snapchat es un diario digital de nuestros amigos.
Estos días, mientras disfrutan juntas de la playa de Pinamar, sus otras amigas están en Brasil. Como quieren saber el segundo a segundo de la vida de ellas, y viceversa, se mandan videos y fotos que duran 24 horas y desaparecen, o algunas que en sólo unos segundos ya forman parte del pasado.
“Para subir fotos lindas y producidas está Instagram. Snapchat es más para enganchar”, dice Catalina. Constanza acota que se aburren rápido, por eso Instagram ya empieza a ser un poco vieja y surge Snapchat como la opción. Si pone una foto mirando una película en Netflix, es una indirecta para el chico que le gusta a que la invite a tomar un helado. Ese es el código que se maneja en esta nueva app de “levante”.
Fuente: La Nación
Este contenido no está abierto a comentarios

