TEHERÁN PERMITIÓ A UN GRUPO DE PERIODISTAS VISITAR UNA CENTRAL NUCLEAR
En un inusual gesto, el gobierno iraní permitió hoy el ingreso de un grupo de periodistas a la planta nuclear de Natanz, cuyo cierre es exigido por EE.UU. y la Unión Europea (UE) y que hasta 2002 había permanecido secreta. Unos 30 periodistas, entre locales y extranjeros, visitaron la central, 250 kilómetros al sur de Teherán, donde se produce uranio enriquecido.
Los periodistas fueron invitados a acompañar al presidente Mohammad Jatami en una inspección de la planta de Natanz, que ocupa 450 hectáreas, dispuestas en dos niveles bajo tierra, y que tiene una sala diseñada para albergar 50.000 centrifugadoras para enriquecimiento de uranio.
Irán declaró varias veces que su programa nuclear servirá para hacer frente a la creciente demanda de energía eléctrica. Sin embargo Washington y la UE temen que pueda ser usada para fabricar la bomba atómica. La preocupación se reforzó tras la difusión, en diciembre de 2002, de fotos tomadas con satélites que muestran la central de Natanz y la vecina planta de Arak.
Las autoridades iraníes sostienen que la planta fue construida 18 metros bajo tierra, en respeto a las “normas de seguridad”. Pero expertos de defensa creen que se trata de una decisión adoptada ante posibles ataques aéreos de EE.UU. o Israel.
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