TELERMAN INICIA SU GOBIERNO CON UNA FUERTE REFERENCIA A CROMAÑÓN
Desde hoy, Jorge Telerman será formalmente el nuevo jefe de Gobierno porteño. Su jura está prevista para el mediodía en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, el mismo ámbito que el martes destituyó a Aníbal Ibarra. Telerman completará el mandato de éste, hasta 2007, año en que podrá aspirar a una reelección.
Anoche, Telerman estaba recluido escribiendo él mismo el discurso que dará en el recinto. En las horas previas había hecho una suerte de ronda de opiniones con su grupo de colaboradores más cercanos, los mismos que lo acompañaron desde que se hizo cargo del Gobierno porteño en forma previsional, el 14 de noviembre del año pasado, cuando la Legislatura suspendió a Ibarra para iniciarle el juicio político.
Tal como se manejó hasta ahora desde la caída de Ibarra, Telerman prefirió ayer mantener el silencio, la discreción. Pero, por lo que trascendió, el discurso que dará hoy tendrá una carga política imposible de obviar. Y dejaría en claro, ya desde el arranque del mismo y aunque suene a obviedad, que su gobierno nace por la tragedia de República Cromañón, que dejó un trágico saldo de 194 muertos y eyectó a Ibarra fuera de la Jefatura.
Telerman, está claro, prefiere que su gestión sea leída como una nueva etapa más que como la continuidad del ibarrismo.
Según las fuentes consultadas por Clarín, también habrá en las palabras inaugurales del nuevo jefe de Gobierno una reivindicación de la tarea institucional que realizan los legisladores porteños, su audiencia de hoy.
Por supuesto que no hará juicio de valor sobre la decisión de destituir a Ibarra, aclararon en su entorno. Pero, si quiere evitar roces con lo que queda del ibarrismo, Telerman deberá afinar muy bien el lápiz para que su prosa no sea interpretada como un respaldo a aquella decisión de la Legislatura sobre su antecesor. Al fin y al cabo, el nuevo jefe de Gobierno era, hasta hace poco, el titular del cuerpo legislativo.
El Gobierno nacional, que se jugó a la continuidad de Ibarra en forma silenciosa y no tanto, ha salido a sentar postura respecto a su llegada a la Jefatura porteña. Lo hizo a través del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, cuya relación personal y política con Telerman no es de las mejores. Ambos aspirarían a lo mismo: ocupar el sillón mayor de la Ciudad en 2007. Fernández aseguró que la Casa Rosada “acompañará la institucionalidad” en la Ciudad (ver El kirchnerismo…). Para Telerman, preocupado por el brasero caliente que le deja Ibarra, el tema no es menor.
Telerman se comprometió en los últimos días a llevar adelante negociaciones con el Gobierno nacional que se verían reflejadas en la composición del nuevo Gabinete de la Ciudad. Las fuentes telermistas aseguraban ayer que, entre las primeras reuniones que tendrá el flamante alcalde, habrá que contar una con Néstor Kirchner. Dependerá, claro, de la agenda del Presidente. Como sea, para hoy se espera la presencia de buena parte del Gabinete kirchnerista en el acto de asunción.
Para mañana, y siempre según los voceros oficiosos, el reemplazante de Ibarra tendría agendado un encuentro destinado a generar atención mediática: con los familiares de las víctimas de Cromañón, la mayoría de los cuales vivió como un triunfo la destitución de Ibarra.
Desde el inicio, y como una forma de diferenciación de su antecesor, Telerman le dará una impronta productivista a su gestión, creando un Ministerio de Producción —habría tentado al economista Javier González Fraga para ese cargo— y rejerarquizando el área de Obras Públicas.
En su discurso de hoy hará un fuerte hincapié en ese eje. Lo mismo que sobre el tema cultural, acaso su fuerte, que tendrá amplio espacio en su gobierno.
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