Temen el cierre de la escuela de jornada completa de Bouquet
Como se les ordenó no inscribir alumnos, de los 150 chicos que había en 2011 hoy asisten 14. Las sospechan caen sobre el extenso predio.Docentes de la Escuela Nº 1.223 General Manuel Belgrano de Bouquet temen que se cierre este establecimiento de jornada completa y con albergue, destinado a enseñar a chicos provenientes de familias humildes. Hacia 2011 recibieron la orden de no inscribir a nuevos alumnos, y si bien ahora se dice que la matriculación está abierta, aseguran que sobran los “peros” para anotarlos. De los casi 150 chicos que asistían en 2011, sólo quedan 14, y la secundaria se cerró en 2012. El año pasado, el gobernador Antonio Bonfatti y la ministra Claudia Balagué visitaron la escuela y prometieron un plan para recuperarla. Pero nada de eso pasó, sólo creció la incertidumbre. Las sospechas hablan de un interés por las 300 hectáreas en que se ubica la institución escolar.
La localidad de Bouquet —de unos 1.500 habitantes, de acuerdo con el censo 2010— está a unos 190 kilómetros de la capital provincial y casi en el límite con Córdoba. Queda cerca de Las Rosas, Los Cardos, María Susana y Montes de Oca, por nombrar algunas. La escuela fue fundada hace medio siglo, con el fin de recibir a los hijos de las familias más pobres, de manera que pudieran cursar la primaria y asistir a clases de granja, huerta, carpintería, entre otros talleres. La particularidad es que tiene albergue donde los chicos pueden permanecer de lunes a viernes.
“Hace tres años y medio había casi 150 alumnos entre la primaria y la secundaria. La secundaria se cerró (en 2012), dejando en la calle a 25 chicos sin escolarizarse y en la primaria hoy hay 14”, describe el profesor Ariel García a La Capital sobre la preocupante situación que viven. Es docente desde hace 23 años en esta escuela de jornada completa. Manifiesta que a pesar de que muchos “tienen temor de hablar” no quieren perder “el objetivo con el que se fundó: de recuperar a esos chicos que necesitan atención”, aquellos que están en situación de vulnerabilidad.
En los últimos cuatro años ha cambiado tanto el panorama para esta escuela que queda poco de esa institución que llenaba de orgullo a la zona. Tal como detalla el profesor García, no sólo el edificio está abandonado, sino que poco a poco se han ido retirando las herramientas que hacen al trabajo de los talleres. Entre 2011 y 2012 empezaron “a desarmar la institución; por ejemplo, vendieron una camioneta que se usaba para transportar a los chicos”, dice y agrega: “También quisieron vender un tractor, pero eso logramos impedirlo”.
García afirma que no es la primera vez que se quiere cerrar la escuela: “Hubo un intento en 1997, otro en 2003 y ahora otra vez. Cuáles son los intereses que hay detrás no los conocemos”. Sin embargo, no deja de llamar la atención que se ordenara no inscribir más alumnos y que solo después que el reclamo se hiciera público se abriera otra vez. “Sabemos que hay muchos padres que llaman, quieren anotar a sus hijos y se les ponen un montón de excusas: «que no hay comida suficiente», «que no hay transporte»”.
A principios de mayo del año pasado, el gobernador Bonfatti y la ministra Balagué visitaron la escuela. Fue luego de que acercaran al Ministerio una carta “con más de mil firmas de muchos ciudadanos de la zona” y el apoyo de la delegación Amsafé Belgrano manifestando la preocupación por el futuro de este establecimiento rural. “Yo llevé esa carta personalmente al despacho de la ministra y después hablamos cuando nos visitaron. Ahí se acordó que desde la Regional V de Educación nos llamarían para una reunión, pero aún estamos esperando”, continúa el profesor García. Explica que lo único que cambió fue que se ordenó que se abriera la inscripción y de los seis alumnos que había en 2014 este año asistan 14 en total. Y que si no se inscriben más es por la cantidad de obstáculos que les ponen a los padres para que terminen desistiendo.
“El problema es que estos chicos luego no van a otra escuela y terminan sin estar escolarizados. Esto es una gran pena”, se lamenta el docente, más porque considera que se les cierran las posibilidades de una contención y educación que no van a recibir en otro lugar. Expresa una y otra vez que no pueden entender “por qué se ha abandonado esta escuela tan necesaria”. Y que esa falta de respuesta sólo alimenta la sospecha sobre el destino que se quiere dar a las 300 hectáreas que rodean a la institución.
Fuente: La Capital
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