TEMEN POR EL ANEGAMIENTO DE 15 MIL HECTÁREAS BONAERENSES
Después de ocho años de gestión, Eduardo Salleras dejó la comuna de esta localidad pero no la preocupación por el destino final del agua de La Picasa, la laguna que mantuvo en vilo al pueblo y modificó el perfil productivo del lugar. En su opinión, la alternativa sur, oficializada días atrás en Rufino por el gobierno nacional, no tiene a la vista la respuesta a los principales interrogantes de la obra. Ahora, a su inquietud se sumó la de los vecinos de General Arenales, una localidad del noroeste bonaerense que limita con Santa Fe, quienes no quieren ver la laguna Mar Chiquita, ubicada en su distrito, convertida en uno de los reservorios del proyecto.
“Tengo miedo de que los excedentes lleguen con una velocidad errónea o no estipulada”, dijo Salleras sobre la alternativa sur que se pone en marcha en el marco de un plan federal que incluye las obras maestras del río Salado en Buenos Aires, en uno de cuyos canales desagua. Y advirtió que con esta solución, esa provincia sólo admitirá un aporte extraterritorial de cinco metros cúbicos por segundo, un volumen mínimo del total generado en la amplia cuenca de La Picasa, a la que tributan varias jurisdicciones, entre ellas y paradójicamente, la bonaerense.
Salleras, quien a pesar de haber cosechado 7.000 votos en septiembre no pudo acceder a la banca por General López del Senado provincial, hizo una presentación ante la Defensoría del Pueblo de la Nación para que antes de comenzar la obra se den a conocer datos técnicos que él considera omitidos. “Solicité que arbitre los recursos para que se respeten los artículos 41 y 45 de la Constitución Nacional, sobre el derecho a ser informado y a la preservación del medio ambiente y la vida de los ciudadanos”, explicó. Y acotó que sólo pretende que se le explique en números y en conceptos la obra anunciada.
Irresponsabilidad
Para el ex presidente comunal, los representantes de la comunidad o de las entidades intermedias que no tomen la precaución de exigir estos informes actúan con irresponsabilidad. “Sobre todo -añadió- teniendo en cuenta nuestras experiencias como santafesinos donde el agua mata o hace desaparecer gente sin que aparezcan los responsables”, ironizó.
Entre las inquietudes de Salleras está saber cuál será el volumen de agua que la obra transportará hacia Aarón Castellanos y cuáles los excedentes estimados que irán a La Picasa, para un régimen de lluvia normal o extraordinario. Además, quiere conocer la velocidad de escurrimiento que tendrá el agua encauzada, así como el coeficiente de correntía para el canal Aarón Castellanos en las inmediaciones de la zona urbana. “Este canal que nos pasa por las narices será uno de los conductores de los excedentes hídricos hacia la laguna”, advirtió.
Amalia Lugones está entre los vecinos de General Arenales que objetan el desarrollo del proyecto de alternativa sur tal como está planteado. En este sentido, dijo que no están dispuestos a que se utilice como reservorio de 20 mil hectáreas a la laguna Mar Chiquita de sólo de cinco mil, medida que tiene por objetivo amortiguar la entrada de líquido al territorio bonaerense.
Sin embargo, ya comenzó la construcción de un murallón de tierra compactada en el partido de Junín. La defensa tiene unos 13 kilómetros de largo, seis metros de alto y ocho de ancho y se levanta en la salida del agua de la laguna. “Esto lo hacen para que el agua se retenga hacia nuestro distrito, pero así se inundarán 15 mil hectáreas de tierra fértil”, explicó.
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