TEMEN POR NUEVOS DERRUMBES EN EL BARRIO SAN LORENZO
El viernes a la tarde, en plena tormenta, se vino abajo parte del techo de la vivienda ubicada en 3 de Febrero 4111, en pleno barrio San Lorenzo. En medio del asombro los vecinos de América Centurión, la propietaria del inmueble, aprovecharon para contar su propia historia y para asegurar que después de la inundación de 2003 las cosas cambiaron… pero para peor.
Viviendas con grietas y losas fisuradas, sectores que se inundan con cada lluvia, ingreso limitado de algunos transportes y nulo en el caso de los colectivos urbanos, son motivos reales de preocupación. Pero por sobre todo, y luego de lo que ocurrió en la casa que recibió el sábado a la mañana, la atención de todos los medios de prensa, temen que les suceda lo mismo.
Barrio San Lorenzo fue uno de los más afectados por la catástrofe hídrica. Afirman sus pobladores que el agua superó la altura de las construcciones que, por lo tanto, quedaron sumergidas por varios días. A más de un año y medio son muchos los que no terminaron las reparaciones. Y aunque las hayan concretado, temen que el efecto sobre la estructura permanezca latente.
La vivienda de los Centurión está deshabitada, aunque la habitación que se derrumbó era utilizada de pasado para encender y apagar una luz. La familia vive en el fondo y por pura fortuna en ese momento ninguno de sus integrantes estaba en la construcción del frente. América recuerda ahora que aquel abril perdió todo lo material y tiempo después también a su marido. Asegura que los 2.000 pesos que le pagaron como reparación económica por su vivienda no alcanzaron para arreglarla, y desconoce cómo afrontará esta restauración.
LA MISMA PREOCUPACIÓN
Alertados por este episodio, otros vecinos se acercaron a la vivienda de 3 de Febrero al 4100 para reseñar la situación del barrio. Para Estela Maris Abraham está claro que “las cosas empeoran”. “Acá somos muchos los que vivimos al día y yo tengo un triste plan”. En su caso, comparte la vivienda de Pasaje Galisteo al 1400 con su hija, yerno y una pequeña nieta, y ya observó que una parte de la losa está rajada. “¿Quién me asegura que no me va a pasar lo mismo?”. Su hermana, vecina de la zona, aún no terminó de reparar su casa y tiene que pagar un alquiler.
A su lado, Belquis Sena apuntó que el revestimiento de su casa de Juan Díaz de Solís al 1500 está totalmente despegado, pero que además en la puerta de entrada debe colocar una tabla para impedir que el agua ingrese cada vez que llueve: “Para entrar o salir tengo que pasar por encima de la madera”. La suya es la única casa de la cuadra que se inunda y dice que es porque los desagües están tapados hasta General López.
Las calles fueron arregladas, aunque insisten en que en algunos lugares ya se observa el deterioro, pero los colectivos siguen sin entrar. “Hay que caminar cinco cuadras hasta Zavalla para tomar el 8, y seis hasta avenida Freyre para el 2” que, junto con las líneas 10 y 5 ingresaban hasta ese punto del barrio.
Para movilizarse, los vecinos optan por los remises truchos, “porque los taxis tampoco quieren entrar”. Belquis relató su experiencia: “Llamé por teléfono a una empresa y me dijeron que tenía que ir hasta la comisaría, que queda a cinco cuadras al fondo de mi casa”. Con una lógica irrefutable se preguntó: “¿cómo voy a caminar 5 cuadras para atrás si vivo 5 cuadras adelante?”.
Estela Maris Bellafronte resumió la situación del barrio: “Es una vergüenza, no tenemos colectivos, no cortan los yuyos. Estamos viviendo como los chanchos y peor que antes de la inundación, porque ahora ya nadie entra”. La pared del comedor de su casa, en 3 de Febrero al 4300, también está rajada y también teme por la suerte de la construcción.
Más allá de las quejas, las vecinas pidieron que quede en claro que “San Lorenzo es San Lorenzo, nadie nos ayuda pero tampoco nos patrocina”.
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