TEMOR EN SAN EDUARDO ANTE LA SEGUIDILLA DE MUERTES POR CÁNCER
Incertidumbre y miedo es el común denominador en los pobladores de esta pequeña localidad ubicada a unos 25 kilómetros al sur de Venado Tuerto. En los últimos treinta días fallecieron cuatro jóvenes que padecían cáncer, cifra que se suma a los más de setenta que perdieron la vida desde el 2000 como consecuencia de esa enfermedad. La cifra es elevada y supera la media provincial. Las autoridades sanitarias locales relevarán a las casi mil personas que viven en San Eduardo a los fines de detectar tan extraño fenómeno. Se desconocen los motivos o qué genera esa situación pero sus habitantes tienen una certeza, algo está pasando en el pueblo y no es nada bueno.
San Eduardo es una pequeña comunidad de alrededor de 1.200 habitantes, sin embargo son 900 personas las que viven en el pueblo. El resto pertenece a la zona rural, aunque unos doscientos están empadronados en la localidad pero residen en otro lugar, básicamente en Venado Tuerto.
Tomás Hintze, médico rosarino radicado en San Eduardo, es uno de los que va a realizar una inédita prueba piloto de relevamiento de la población. Lo acompañará en esa tarea la directora del Samco, Margarita Stortini. Juntos tendrán la ardua labor de chequear casa por casa los antecedentes sanitarios de todos los habitantes. Algo atípico en la región y con pocos antecedentes de haberse hecho en otra parte del país.
Hintze relató que “la inquietud surge de la comunidad de San Eduardo y lo cierto es que el nivel de cáncer en la localidad es elevado, de hecho en el último mes murieron cuatro personas de corta edad. La gente comenzó a acercarse a la comuna, a mi consultorio o al propio Samco local para mostrar su inquietud y temor”.
Cualquier visitante que recorra San Eduardo se va a encontrar con un paisaje típicamente pueblerino. La calma predomina en el ambiente y la amabilidad de la gente perdura a través de las generaciones. Lo que se dice un lugar hermoso para vivir en paz y armonía. Nadie podría imaginar que en ese sitio algo está viciado o contaminado, pero los vecinos ya no saben más qué pensar o a qué atribuirle semejante seguidilla de muertes que en los últimos días terminó con la vida de cuatro jóvenes.
En el pueblo pocos son los vecinos que se atreven a formular declaraciones. Prefieren la charla amistosa y sin grabadores o cámaras. Sin embargo todos murmuran por lo bajo y sacan sus conclusiones. “No sabemos si son los transformadores con PCB, los fumigadores que pasan por el pueblo, las cerealeras o el agua que se consume, pero algo está pasando”, graficó una vecina.
El médico explicó que “todo será sometido a estudios por gente que sabe en la materia. Nosotros no podemos atribuirle a algún hecho específico lo que está sucediendo, pero sí puedo confirmar que es muy atípico lo que ocurre y lo que queremos investigar es por qué pasa”.
Agua no apta para el consumo
San Eduardo carece de agua corriente, el suministro es individual y mediante bombeadores. Tampoco hay en el pueblo cloacas. Un estudio realizado hace unos diez años por el Centro Regional de Aguas Subterráneas (Cras) reveló que sobre cuatro pozos analizados, tres eran apto para el consumo humano. Hoy la realidad es otra. El propio presidente comunal, Miguel Migliore, admitió que “en un estudio reciente de napas subterráneas se comprobó que de seis pozos analizados, cinco no resultaron aptos para el consumo”. Demasiados contaminantes filtraron en las napas en los últimos años.
Sin embargo nada indica que sea el agua el problema central. Personal de epidemiología provincial está alertado de la situación y comenzó a trabajar con las autoridades de la localidad a los fines detectar el extraño caso.
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