TEMOR POR LA ESCALADA DE VIOLENCIA EN ORIENTE MEDIO
Aviones de combate israelíes bombardearon hoy una presunta base de entrenamiento de Jihad Islámica en Siria. Esta acción fue en represalia por el ataque suicida que ayer dejó 20 muertos en Haifa. Raanan Guissin, asesor del primer ministro Ariel Sharon, señaló que “fue una respuesta moderada”. “No atacamos objetivos sirios, sino campamentos específicos utilizados para entrenar a terroristas”, agregó.
Esta acción y un pedido del gobierno de Damasco obligaron al Consejo de Seguridad de la ONU a hacer una reunión de emergencia con todos sus miembros. La reunión, solicitada en una carta dirigida al secretario general de la ONU, Kofi Annan, y a la Presidencia del Consejo, que este mes ejerce Estados Unidos, iba a llevarse a cabo a puertas cerradas, pero no fue así finalmente.
Allí, el embajador de Siria ante al ONU, Faysal Mekdad, afirmó que el ataque a territorio sirio “es una manifestación clara de la política de terrorismo que ejerce Israel”.
La réplica del embajador israelí ante las Naciones Unidas, Dan Gillerman, no se hizo esperar: “Siria facilita actividades terroristas de la Jihad Islámica”, organización que “está comprometida con la destrucción de Israel a través de la guerra santa”.
Por su parte, a través de un vocero de las Naciones Unidas, Annan “deploró enérgicamente” el ataque de Israel a Siria.
Mientras que el brazo armado de Hamas, el principal movimiento islamista palestino, prometió hoy a través de un comunicado “golpear profundamente y lo más rápido” posible a Israel, como respuesta a su ataque en Siria.
En medio de esta ola de violencia en Medio Oriente, Estados Unidos pidió moderación a todas las partes. “Instamos a todas las partes a que practiquen la moderación y tengan en mente las consecuencias de sus acciones”, dijo el Departamento de Estado en una declaración escrita.
En la Casa Blanca, un funcionario del gobierno expresó que Estados Unidos le ha manifestado constantemente a Siria que cree que está en el lado equivocado de la lucha contra el terrorismo y que debe dejar de albergar a terroristas.
El primer ataque israelí en territorio sirio en dos décadas aumenta el temor de que la violencia entre israelíes y palestinos se extienda a países vecinos, y muestra que Israel busca nuevos objetivos en sus esfuerzos por poner fin al terrorismo. Mientras tanto, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Siria emitió un escueto comunicado afirmando que presentará una “denuncia urgente” ante las Naciones Unidas.
Israel, que acusa a Siria de albergar y financiar a la Jihad, dijo que atacará a los terroristas en cualquier lugar de la región. “Cualquier país que albergue al terrorismo, que lo entrene, lo apoye y aliente, tendrá que responder”, dijo el vocero gubernamental Avi Pazner.
El ataque israelí incluyó diversos objetivos en el campamento Ein Saheb, unos 22 kilómetros al noroeste de Damasco, según funcionarios de seguridad israelíes. La base era usada por organizaciones terroristas, entre ellas Hamas y Jihad Islámica, según un comunicado del ejército.
Abu Emad El-Refaei, vocero de la Jihad Islámica en Beirut, negó que hubiera bases de esa organización en Siria. “Todas nuestras bases están dentro de los territorios palestinos ocupados”, dijo en entrevista con la televisora islámica Al Jazeera.
Al menos 20 personas, incluida la terrorista suicida, murieron ayer en un atentado cometido en un restaurante en la costa de la ciudad de Haifa, por una activista de la Jihad Islámica. Entre las víctimas hay hasta ahora cuatro chicos. El ataque cortó más de tres semanas de relativa tranquilidad desde el 9 de setiembre, cuando otras 15 personas fueron asesinadas en dos atentados sucesivos. El sangriento golpe de ayer renueva la posibilidad de la expulsión o “neutralización” del presidente palestino Yasser Arafat, que ya fue decidida por el gobierno israelí y postergada debido a la dura oposición de Estados Unidos.
Otras reacciones
Una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores francés difundida hoy en París señala que “el procedimiento israelí representa una inaceptable violación del derecho internacional y de la soberanía de un país”.
El presidente egipcio Hosni Mubarak y el canciller alemán Gerhard Schroeder, quien se encuentra de visita oficial en El Cairo, adoptaron el domingo una posición común, rechazando tanto el ataque israelí como el atentado de ayer en Haifa. “Israel prosigue su política de escalada que lo ha llevado a atacar el territorio sirio, lo que agrava la tensión y amenaza con propagar la violencia”, según un comunicado de la cancillería egipcia.
Moscú expresó su temor de que el conflicto entre israelíes y palestinos empeore después del ataque israelí a Siria. “El desarrollo de la situación en el Medio Oriente causa una preocupación y una inquietud crecientes”, subrayó el portavoz del ministerio ruso de Relaciones exteriores, Alexandre Iakovenko, en un comunicado. Moscú lanzó un llamado “insistente a todas las partes en conflicto para que demuestren la mayor moderación, comportándose de manera mesurada y responsable”.
En tanto, el secretario general de la Liga Arabe, Amro Mussa, manifestó hoy que “la agresión de las fuerzas de ocupación israelíes contra Siria es terrorismo de Estado”. La “agresión israelí representa un desarrollo peligroso que exige consultas de todos los países árabes”, y que “aleja a la región del camino de la paz”, agregó.
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