“TENÉS QUE SER UNA PERSONA CÍNICA PARA SER CÓMPLICE DE LO QUE PASÓ”
Oscar Yosviak, uno de los dos guardias que estuvo como rehén durante la la masacre en la Cárcel de Coronda que terminó con 14 presos rosarinos muertos, brindó declaraciones en algunos medios gráficos santafesinos.
En un fragmento de la entrevista publicada hoy por el diario El Litoral, irradiado en el programa De Radio Somos (LT 10), Yosviak indicó que durante las horas que estuvo como rehén sentía que “era la vida o la muerte”.
“No estaba en mis planes terminar en un pabellón muerto. Analizaba después de lo que viví, qué me hubiese ocurrido si me pasaba lo peor, una violación o un puntazo que me dejara inválido para toda la vida”, relató.
El Guardia dijo que ante el Juez Jorge Patrizi (quien investiga la masacre) declaró que su compañero, el otro Carcelero tomado como rehén, reconoció a un preso, a pesar de estar con el rostro cubierto por una “capucha”.
Sobre las versiones que indicaban que su compañero fue “cómplice” de la masacre, Yosviak aseguró que “tenés que ser una persona cínica para ser cómplice de lo que pasó”.
Contó además que cuando los reclusos lo quisieron “reducir”, los enfrentó con dos sillas, ante la mirada “atónita” de su compañero. “Me atacaron con ‘chuzas’, pero no me agredieron, hasta que me redujeron”, añadió.
“Ante esta situación, mi compañero se asustó. Cada uno reacciona de diferentes maneras. Yo reaccioné peleando con dos sillas”, concluyó Yosviak.
En tanto, en una entrevista con la revista Entres Líneas, el Guardia sostuvo que el otro guardiacárcel, Eduardo Marchesín, tuvo la posibilidad de huir de su captor, el preso “Chino” Maza (quien estaba encapuchado), pero en cambio le salvó la vida y se mantuvo pasivo.
Además, el guardiacárcel acusó al Servicio Penitenciario de haber enviado al juez Jorge Patrizi un plano de la cárcel con un portón “ficticio”, que de haber existido realmente hubiera permitido evitar la masacre.
También explicó que comenzó a sospechar que los presos no pudieron actuar sin colaboración del Servicio Penitenciario cuando estaba internado en una clínica y lo visitó un alcalde, quien en privado le pidió que falseara algunos detalles de su declaración.
El carcelero añadió que Marchesín le contó un hecho insólito ocurrido cuando el preso Maza trastabilló y quedó colgado a cinco metros de altura, y en vez de aprovechar eso para huir, lo ayudó para que continúe teniéndolo como rehén.
“Marchesín me confesó que cuando el “Chino” Maza lo llevaba de rehén por los techos se resbala y queda colgado, a unos cinco metros de altura. Increíblemente, mi compañero me cuenta que lo ayuda a levantarse, que le salva la vida y luego todo vuelve a sus carriles normales”, expresó Yosviak.
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