“TENGO RELACIÓN CON TODOS, PERO NO ESTOY EN LA OPOSICIÓN”
Acaba de llegar de Mar del Plata, donde extendió sus días de descanso —había estado antes en Punta del Este— y celebró los veinte años con su esposa Karina Rabolini, modelo y empresaria. La verdad —confiesa— es que se hubiera quedado unos días más de no haber sido por una indigestión que terminó hinchándole la cara, de la que apenas se repuso.
Daniel Scioli recibe en su amplio despacho del Senado, donde se lo ve cómodo. Dice sentir “orgullo” de ser el vicepresidente “de una gestión exitosa” y rechaza la idea de vive un conflicto permanente con Kirchner. Scioli se muestra muy prudente cuando le toca hablar del Presidente y del proyecto de reelección. Aunque dice cosas delicadas para Kirchner: “Si me elogia (Jorge) Sobisch es un orgullo”.
Lo que sigue es una síntesis de su diálogo con Clarín .
—Su relación con el Presidente nunca fue idílica. ¿Se mantiene el estado de conflicto?
—No voy a ser funcional a quienes me quieren hacer pelear con el Presidente. Siempre dije que es un orgullo ser vicepresidente de todos los argentinos y de una administracion exitosa.
—¿A que atribuye los roces con la primera dama, que incluyeron el reto que le dirigió públicamente en el Senado?
—Ella hizo un planteo a su forma, que es frontal y directa, por una situación en las designaciones de una comisión. Las partes involucradas expresaron su enojo, pero todo se aclaró en el marco de la dinámica parlamentaria.
—La cosa venía mal desde que la mencionó en la jura como senadora por Santa Cruz ¿Fue una picardía?
—Errar es humano, perdonar es divino. Fue seguramente por una costumbre de tres años.
—¿Aprovechó la proximidad para tratar alguna vez con Cristina asuntos del poder?
—No, porque nunca confundo los roles. Mi rol en el Ejecutivo, según la Constitución, es limitado. Yo aporto mi esfuerzo donde me corresponde, que es transformar el Senado y en las misiones comerciales en el exterior que hago en acuerdo con la Cancillería.
—¿Va a sumarse a los que promueven la reelección de Kirchner en el 2007?
— El Presidente y sus máximos colaboradores ya dijeron que es una discusión que se dará en el año electoral. Venimos de una elección muy intensa y tenemos otros temas para avanzar en la agenda de los argentinos. El propio Presidente se puso al frente de defender el bolsillo de los argentinos. En democracia cada uno lanza la idea que quiere. Podrá Darse si la sociedad percibe que las cosas se hicieron bien.
—¿Buscará seguir en la fórmula ó su destino es disputar el gobierno porteño?
—No me gusta la futurología. Veré donde pueda ser más útil.
—¿No pasa por su mente el gobierno de la Ciudad?
—En mi mente está ser un buen vicepresidente. Nunca negué mis aspiraciones de gobernar algún día esta maravillosa ciudad. Para eso me especialicé viendo las soluciones aplicadas en otros lugares a problemas comunes.
—¿Por qué no el 2007?
—Es un año de tregua política y hay que abocarse al desarrollo del país, aprovechando las oportunidades que se nos presentan.
—¿Cómo las aprovechará si gobierna la Ciudad?
—Lo que haría es convertirla en una ciudad de servicios, con inversiones públicas y privadas. Además de equilibrar el sur con el norte.
—¿Si se postula buscará el apoyo del Gobierno?
—Yo siempre busco el consenso. Me gusta estar con la gente. Vengo de Mar del Plata, donde sentí el apoyo a lo hace el Gobierno.
—¿Nunca discrepa?
—Mantengo mi línea de pensamiento. Pero siempre me van a ver en la línea de los vicepresidentes leales, que en nuestra historia fueron mayoría.
—¿Con qué intención lo elogian desde la oposición?
—Por mi cargo tengo buena relación con todos los sectores. Si Sobisch me elogia, es un orgullo. Pero yo no estoy en la oposición.
—¿Lo verán como parte de nuevas fracturas en el PJ?
—No va a suceder. Con sus matices, el peronismo se va a encolumnar detrás de un Gobierno con profundo sentido federal y con resultados.
—¿No harán duhaldismo ni menemismo y dirán “todos somos kirchneristas”?
—Es el peronismo de siempre.
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