TENSIÓN EN PERÚ: LOS REBELDES POSTERGARON SU RENDICIÓN
El gobierno peruano declaró anoche el toque de queda en la ciudad andina de Andahuaylas y se preparaba para retomar una comisaría copada por un grupo ultranacionalista liderado por el ex militar Antauro Humala, que mantiene como rehenes a 14 personas y exige la renuncia del presidente Alejandro Toledo.
La crisis en la zona tuvo en vilo al país durante todo el día, ya que los rebeldes dieron marcha atrás por la tarde y se negaron a entregar las armas, como habían prometido en la víspera.
La situación era confusa al cierre de esta edición cuando, luego de negociar con la Defensoría del Pueblo, Humala prometió entregarse hoy, a las 7.30, con la condición de que se respete su vida y la de sus hombres.
Humala, líder del Movimiento Etnocacerista, dijo anoche tener en su poder a otros cuatro rehenes, oficiales del ejército capturados por la población cuando, según él, se aprestaban a actuar como francotiradores. Afirmó que hay cerca de 1000 policías y soldados a 200 metros de la comisaría.
Horas antes, el ministerio del Interior había pedido a la población de Andahuaylas, ciudad ubicada 832 kilómetros al sur de Lima, que abandonara temporalmente sus hogares “ante el inminente inicio de acciones para recuperar la comisaría”.
En vez de alejarse, varios cientos de pobladores salieron a las calles para expresar su respaldo al ex militar. Los manifestantes fueron dispersados por la policía con gases lacrimógenos y disparos. Ante la volátil situación, el gobierno peruano declaró el toque de queda para despejar las calles de Andahuaylina.
Humala había prometido entregar las armas de sus 150 seguidores ayer al mediodía, y poner en libertad a los 10 policías que mantiene como rehenes desde el sábado.
Sin embargo, ayer cambió de idea debido a que, según él, las fuerzas de seguridad rompieron el compromiso pactado anteanoche. Humala declaró que el ejército mató a uno de sus hombres, y afirmó que los militares enviados por el gobierno se habían acercado “demasiado” a la comisaría tomada.
“Hemos visto que no hay garantías para el diálogo y por consiguiente desconfiamos. Acá nos vamos a seguir defendiendo. Están provocando que un reservista lance un tiro y se genere una masacre”, dijo.
La crisis comenzó el sábado, después que un centenar de hombres armados tomaron la comisaría en Andahuaylas y exigieron la renuncia de Toledo. Cuatro policías murieron en el momento, a manos de los rebeldes.
Humala -que en 2000 se unió a su hermano Ollanta en una frustrada rebelión contra el ex presidente Alberto Fujimori, destituido semanas después tras un escándalo de corrupción-, reclama la renuncia de Toledo y quiere refundar Perú sobre la base del imperio incaico, rechazando toda influencia extranjera (ver aparte).
La insurgencia de este ex militar se suma a una ola de actos violentos en los últimos meses en Perú por parte de pobladores decepcionados con el gobierno, entre ellos el linchamiento de un alcalde acusado de corrupto.
Toledo, con una popularidad de sólo el 9%, resultó afectado por constantes denuncias de corrupción en su entorno. En poco más de un año, siete ministros renunciaron envueltos en escándalos de corrupción y diversas denuncias alcanzan a 19 familiares del presidente.
Una ciudad simbólica
LIMA (DPA).- La elección de la ciudad de Andahuaylas como epicentro del acto rebelde no parece cuestión de azar. Además de sus pobres condiciones sociales, tiene gran carga de simbolismo político: allí no sólo nació una de las grandes figuras la literatura latinoamericana, José María Arguedas (1911-1969) -ícono de la novela indigenista-, sino que fue en esa localidad donde el mariscal Andrés Avelino Cáceres, de quien el grupo ultranacionalista toma el nombre (ver aparte), reorganizó a las tropas peruanas para enfrentar la invasión chilena en la Guerra del Pacífico (1879-1883).
Este contenido no está abierto a comentarios

