TENSIÓN ENTRE GOBIERNO Y DOCENTES ALEJA UNA POSIBLE SOLUCIÓN FRENTE A LOS PAROS
La disputa entre el gobierno provincial y la Asociación del Magisterio de Santa Fe (Amsafé), está al rojo vivo porque el cronograma escolar dista mucho de cumplir con los objetivos mínimos que estipuló Educación de la Nación de 180 días de clases. En lo que va del año los alumnos de las escuelas estatales ya perdieron 12 días, por las medidas de fuerza de los docentes, cifra que aumenta a 21 días desde que Jorge Obeid asumió su segunda gestión como gobernador. Para encontrar números similares hay que remontarse a la primera gestión del ex gobernador Carlos Reutemann, cuando en 1991 hubo 13 días de huelga. De allí en adelante y presentismo mediante, las clases se dictaron casi sin sobresaltos, pese a la aplicación de la ley de emergencia económica y a los efectos de la salida de la convertibilidad. De 1984 a 1992 hubo 257 jornadas de paro, y no es un dato menor remarcar que en ese lapso de tiempo se crearon 118 colegios privados en territorio santafesino.
La cifra contabilizada hasta el momento para el ciclo lectivo 2005 eleva los días perdidos a 12: 11 por medidas de fuerza gremiales y uno, el 19 de mayo, por jornadas de capacitación, más la adhesión a una jornada de protesta resuelta por la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera).
La misma cantidad de jornadas sin clases se produjeron en 1992 durante el primer gobierno de Reutemann. Claro que de allí en más hasta el fin de su mandato hubo normalidad en el dictado de clases durante todos los años, gracias al descuento del presentismo.
Si se analiza el período 1995-1999, cuando el gobernador Jorge Obeid tuvo como ministra de Educación a María Rosa Stanoevich, surge que en 1996 no hubo conflictividad, al año siguiente se produjeron sólo dos días de paro (en adhesión a la medida de fuerza de los docentes de Neuquén y a la huelga nacional de la CTA). Ya en 1998 hubo un sólo día de paro, mientras que en 1999 se cumplió con el cronograma estipulado.
En la segunda gestión de Reutemann (1999-2003), en el 2000 hubo sólo dos jornadas de paro de actividades; en el 2001 tres; y hasta el fin de su mandato hubo normalidad.
“AL GREMIO LO MANEJA LA IZQUIERDA”
El subsecretario de Educación santafesina, Ricardo Dupuy se pronunció en duros términos contra la reciente resolución de Amsafé que establece una jornada de protesta para el 24 de este mes.
Cabe recordar que los docentes reclaman un régimen jubilatorio especial para el sector que contemple la reducción de la edad jubilatoria y de los años de aporte, y el cálculo del haber de acuerdo al 82 por ciento móvil del total del salario del activo; el pase de todas las sumas en negro al básico y un aumento de salario acorde a la canasta familiar que permita además la defensa y saneamiento de la obra social; pago completo del aguinaldo conforme a lo establecido en la ley Nº9.432, y un mayor presupuesto educativo destinado al mejoramiento de la infraestructura escolar.
“Al gremio lo maneja la izquierda conflictivista que busca rédito político sin pensar en mejorar la educación. La perspectiva confirma que estamos ante una situación donde el gremio sucumbe ante la postura partidista”, se despachó el segundo en el Ministerio de Educación.
Dupuy se refirió al “paro político” para luego lanzar una severa advertencia: “En 1992 se terminaron los paros con un gobierno duro, nosotros no pretendemos eso, porque llegamos a la gestión con ánimo de cambiar la educación, pero necesitamos el apoyo del sindicato. Sin embargo, en vez de lograr este objetivo, le dan prioridad a la izquierda radicalizada”.
En tal sentido, Dupuy destacó que se está haciendo un esfuerzo “grandioso para mejorar la situación en materia jubilatoria”, para insistir con que “este paro traído de los pelos implica la decisión de los maestros: si piensan cambiar la educación o ser usados con fines partidarios para que Rosario siga con los paros”.
Desde la vereda de enfrente, la secretaria adjunta de la Asociación del Magisterio de Santa Fe (Amsafé), Sonia Aleso, respondió con contundencia. “Más allá de los días de paro la discusión es cómo se distribuye la riqueza y si lo que se recauda va a los temas prioritarios como salud y educación. Este es el tema central”, reflexionó la dirigente.
Acto seguido, Aleso comenzó a poner en contraste algunos números que reflejan la realidad de la provincia. “El producto bruto interno (PBI) de Santa Fe asciende a 34 mil millones de pesos, esta cifra es siete veces el presupuesto anual; mientras que la recaudación aumentó en los últimos años de manera escandalosa con cifras récord. Pero parece que lo único que se discute es que los docentes hacen paro por una mejora salarial”, fundamentó.
Aleso también recordó que los alumnos han perdido días de clase por las malas condiciones de los edificios escolares. En otro orden, le apuntó de lleno a la problemática de los jubilados docentes “que reciben un 60 por ciento del salario de los que están en actividad y se ven obligados a trabajar con más de 60 años de edad”, acotó.
A renglón seguido, la referente de Amsafé aseguró que “el Estado provincial sancionó la emergencia económica en 1996 y de manera inconstitucional la prorrogó durante ocho años, metiéndole la mano en el bolsillo a los docentes y les siguió descontando por medio de la emergencia previsional”.
-¿Se le puede exigir a la ministra de Educación que ella misma obtenga más recursos?
-La ministra Nin es funcional a las políticas de Estado. Este gobierno le cobra impuestos a las pequeñas y medianas empresas y no a las grandes cerealeras. Obeid no sólo tiene plata sino que se pierde de recaudar más impuestos. Además, ¿para qué están sentados en un colchón de 1.200 millones de pesos que lo tienen en el banco, cuando hay maestros que se mueren de hambre? ¿Por qué no se transparentan los fondos de la Caja de Jubilaciones? ¿No fortalecería el consumo interno elevar el básico de los docentes que sigue en 210 pesos?
DÉCADA COMPLICADA
El informe emanado de fuentes ministeriales contrasta con la seguidilla de huelgas docentes desatadas desde 1984 a 1991. Un año después del advenimiento de la democracia hubo 15 días sin clases en la enseñanza oficial, cuatro en 1985, 35 en 1986 y 25 en 1987 (período 1983-1987 a cargo de José María Vernet).
Ya con la gobernación de Víctor Reviglio (1987-1991), hubo 44 días de paro en 1988; 42 en 1989; 48 en 1990 y 24 en 1991. Esto hace un total de 158 días sin clases en tan sólo cuatro años, casi todo un período escolar si se tiene en cuenta que el actual gobierno de la Nación pide de mínimo 180 días de escolarización. Si sumamos los paros desde 1984 a 1992 se registraron 257 días de paro, más de un ciclo lectivo. Tampoco hay que perder de vista que en épocas inflacionarias o hiperinflacionarias la depreciación del salario ha sido la causa de las protestas y huelgas en el Estado.
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