TERMINA UNA BUENA COSECHA DE FRUTILLA EN LA ZONA CORONDINA
La región productora de frutillas que incluye a Coronda, Desvío Arijón y Arocena termina un 2005 auspicioso, en el que se cosecharon más de 10 mil toneladas sobre las 400 hectáreas sembradas, movilizándose a más de 3 mil personas.
Los datos, que fueron estimados por el productor Marcelo Mosconi, contrastan sin embargo con los bajos precios que hubo en el mercado interno y con los problemas laborales que este año debieron afrontarse.
“En cuanto a producción y climáticamente hablando, nos fue bien. Pudimos levantar la cosecha sin enfermedades y fue uno de los años más productivos de los últimos, porque se plantó más temprano y los rendimientos vinieron bien”, cuenta Mosconi, propietario también de un bar en una de las esquinas más tradicionales de esa ciudad del departamento San Jerónimo.
“Los precios no acompañaron mucho si lo comparamos con otros años, sobre todo en el mercado interno. Hubo demasiada fruta porque vino completa la cosecha. Tucumán, Corrientes y Coronda lograron grandes volúmenes y en el mercado no hay demasiado poder adquisitivo”, señaló.
Aparte, “se generó una competencia desleal con el cordón del Gran Buenos Aires. De a poquito, cada vez producen más en Florencio Varela, Pilar, Luján. La mayoría de esos productores son bolivianos. Están pegados a Buenos Aires, son empresitas familiares, consiguen sus plantines y hacen todo ellos. No pagan impuestos, trabajan en negro y ya tienen una zona grande. Incluso están cerca de Buenos Aires y ni pasan por el mercado, van directo a las verdulerías y venden fuera del circuito comercial normal”.
Mucha fruta
Sin embargo, el de la producción bonaerense “no fue el principal detonante en los precios bajos”. Al mercado de fruta fresca, “ellos entran recién en octubre, cuando nosotros empezamos en julio. Desde julio a setiembre competimos con Tucumán y Corrientes y ahí el precio ya estaba deprimido. Es que este año hubo demasiada oferta para la demanda actual”.
Encima, esos primeros días, “hubo muchos días nublados y tuvimos problemas de calidad en la fruta. Después el clima mejoró y ayudó mucho”.
Como se explicó ya en Campolitoral, hay productores de Coronda que están utilizando superficies cultivables en Santa Rosa de Calchines, Arroyo Leyes y Rincón, un fenómeno de expansión.
“Es que en Coronda no hay superficie suficiente para que los productores de mayor envergadura puedan tener una unidad productiva de más de 50 ó 60 hectáreas, que les permita trabajar nuevamente con frutilla. En este cultivo hay que buscar suelos nuevos, porque la frutilla se rota y agota el suelo. Y cuando uno necesita esa superficie, no las tiene disponibles en Coronda. Por eso hay que buscar nuevas zonas”, dice Mosconi.
En efecto, la costa santafesina es una zona “muy buena para la frutilla, porque es arenosa, con agua de calidad y climáticamente apta”.
Reinó la camarosa
La camarosa, por lejos, volvió a ser este año la variedad más fuerte, aunque “hubo pinceladas de Florida, como la frutilla festival, y otras sabrosas de España”.
Los rendimientos han sido muy variables según la tecnología utilizada por el productor, pero se puede hablar de un promedio de entre 25 y 30 toneladas por hectárea.
En enero ya comenzarán a trabajar los suelos para la campaña que viene, con rastras, cinceles y otros equipos. Entre abril y marzo, los frutilleros empezarán a hacer los camellones, tras desinfectar los suelos con bromuro de metilo colocarán plásticos y la cinta de riego y armarán el lomo para plantar en los primeros días de abril. En julio, si todo va bien, empezarán a aparecer las nuevas frutillas. Los plantines vienen de la Patagonia, de la zona de Esquel”.
Coronda pelea
el liderazgo en producción de frutilla con Lules, una zona de Tucumán. Cada una de estas regiones está sembrando cerca de 400 hectáreas. Corrientes se encarga de 100, el cordón de Buenos Aires de unas 150 y en Santa Rosa de Calchines, Arroyo Leyes y Rincón ya hay más de 20 hectáreas dedicadas al cultivo, lo que es un fenómeno de corrimiento de la zona productiva de este berrie.
La exportación es la llave hacia el futuro crecimiento
Mosconi explicó que “el consumo del mercado interno no es suficiente para semejante volumen de fruta producida. Para que se agrande el área sembrada debe colocarse más en el exterior. Pero esa es fruta congelada, necesita un proceso”.
En efecto, Estados Unidos, Canadá y China son los principales destinos. “Algo va a México también. En Europa todavía no, porque ellos pueden conseguir mucha fruta de Polonia y del norte de África”.
Estados Unidos y España son líderes en producción mundial y hay bastante en Polonia y el norte de África (sobre todo en Marruecos). En Sudamérica, la Argentina es líder. También Francia y México tienen buena frutilla.
Los precios “son parecidos en todos los destinos”; la frutilla es “como un commodity” y este año “ha tenido un precio internacional normal, ni alto ni bajo”.
Mosconi trabaja con una firma que congela frutilla en Campana, Buenos Aires y exporta luego la producción.
“Procesan, despalillan, congelan, envasan, conservan y exportan. Eso es lo que le faltaría a Coronda. Está la fábrica. Pero faltan más plantas, con estructura de frío, para que más productores tengan la posibilidad de procesar la frutilla y exportarla congelada. Ahí es necesario el apoyo del gobierno, porque eso sería muy útil”, comenta el productor.
Piden cambios en la legislación laboral
Algunos productores de frutilla recibieron inspecciones durante la cosecha y se les labraron actas de infracción por no tener al personal en 3regla.
Sin embargo, los productores sostienen que es imposible dar cumplimiento a la actual legislación por las características de la actividad, pese a que creció el blanqueo, y solicitan una ley específica para los cultivos regionales, algo que vienen hablando con organismos de control, sindicatos, Federación Agraria y funcionarios.
“Por su naturaleza, el cultivo de la frutilla requiere de mano de obra intensiva que, encima, es nómade y de muy alta rotación. El personal viene, se va enseguida, y en la zona rota de quinta en quinta, por lo que regularizarlo es muy difícil”, dice Mosconi.
“Tenemos muchísimos controles. Me parece bien que estén, pero hay que tener en cuenta la naturaleza del cultivo. No es lo mismo regularizar un cultivo regional como la frutilla, que requiere mano de obra intensiva y rotativa, que un cultivo como la soja o una actividad como la ganadería”, agrega.
Mosconi advierte que “primero los costos se van muy arriba y te descolocan del mercado. Y si bien ése no es un problema de ellos sino un riesgo empresario hay que entender el problema porque, si no trabajara en la frutilla, ¿qué pasaría con esa gente?”.
En efecto, hay 3 mil personas trabajando directa o indirectamente en el cultivo en la región corondina.
“El plan social es otro tema. Muchos tienen planes y, al inscribirlos, los pierden y no se quieren inscribir. Al no querer hacerlo, nos quedamos sin gente para levantar la cosecha”, agregó.
“Para nosotros también es importante poder blanquear nuestros gastos para no pagar sobre ganancias ficticias” comentó el productor pero “tal cual está la ley es muy engorroso. Das un alta y al completarse los papeles el empleado ya se fue, y lo tenés que dar de baja y ya no está”.
En el momento tope de la cosecha, trabajan entre 3 y 4 empleados por hectárea. Los productores suelen tener más de 20 hectáreas en explotación, aunque hay más chicos de hasta 2 hectáreas.
Este contenido no está abierto a comentarios

