TERMINAN CURSOS DEL PROGRAMA INCLUIR
“Estamos apuntando a los jóvenes que son los que no tienen una salida laboral, ni conocimiento de cómo hacer los artículos”, anticipó la secretaria de la Asociación Mesas de Trabajo Solidaria, Adriana Mastrocola. Esos jóvenes son 50, y desde fines de septiembre están realizando dos cursos para adquirir conocimientos que les permitan tener mayor acceso al mercado laboral.
Las temáticas son mimbrería y secretariado jurídico, y “cada uno tiene 25 alumnos” que van dos horas, dos veces por semana. El primero de los cursos está cargo del profesor Guillermo Sauerborn, y su auxiliar, Viviana Iglesias. El secretariado lo dictan Teresita Valdez -profesora- y Evelyn Fernández -auxiliar-, que apunta a conocer el funcionamiento de un estudio jurídico, para un futuro desempeño.
Ambos cursos se dan en el marco del Programa Nacional de Inclusión Juvenil, que entrega la Dirección Nacional de la Juventud. Responde al Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que es el que extenderá los certificados de fin de clases el 22 de mayo.
Los profesores
Según datos oficiales, el Programa Incluir tiende a “incrementar la participación de los jóvenes en procesos donde desarrollen competencias a partir de sus conocimientos y cualidades personales, apuntando a su inserción y permanencia en el mercado laboral y al asociativismo, como herramienta necesaria para generar redes sociales que contribuyan a una participación ciudadana activa en la comunidad”.
Los encargados de llevar a cabo esa tarea, Guillermo y Viviana, se mostraron satisfechos con los resultados. “Los trabajos cambiaron muchísimo desde que empezamos”, dijo el profesor, que fue quien presentó el proyecto para trabajar con mimbre.
“Soy docente, estoy dando clases en escuelas primarias, y doy capacitación práctica en cursos que dicta la provincia”, se presentó.
También explicó que se trata de un trabajo artesanal cuyo material “es de bajo costo”, lo que facilita la venta. Viviana agregó que “tampoco las herramientas son caras”, y enumeró “trinchetas, partidores, tenazas, tijeras para el mimbre, bases de madera, y una sierra”, como las más importantes.
Sólo un problema se les plantea a los docentes, y “es que se necesita mucho tiempo para mojar el material, y como el curso es de 2 horas tienen que hacer trabajos más chicos”.
La Asociación
Mastrocola contó que Mesas de Trabajo funciona “hace 20 años, pero tiene personería jurídica desde 1998”. Estimó en “más de 100 los colaboradores”, y dijo que “trabajan alrededor de 3 mil beneficiarios del Plan Jefes y Jefas de Hogar, que prestan servicios a la institución”, a cambio del aval necesario para que el plan no se caiga.
Muchos de ellos “se dedican a los costureros, huertas, apoyo escolar, limpieza y mantenimiento de calles, plazas”, y otras tareas que les asignan desde la asociación.
Con esa ayuda pueden llegar a “toda la ciudad”, incluso tienen delegaciones fuera de Santa Fe, por ejemplo “en Laguna Paiva”, detalló la secretaria.
También hay otros programas que funcionan mediante la institución de calle Gutierrez 2538. Está el de Promotores Deportivos, que depende de la Secretaría de Deportes de la Nación, “que involucra a diez jóvenes y un profesor de educación física”, para realizar juegos de recreación en copas de leche y comedores escolares que dependen de Mesas de Trabajo.
Han logrado poner en funcionamiento microemprendimientos tales como fábrica de pastas, rotisería, panadería, fábrica de alpargatas, entre otros.
Próximamente piensan poner en funcionamiento “una máquina para hacer trapos de pisos”, dijo Mastrocola. “Con esa máquina, que ellos van a manejar, van a hacer grupitos para salir a venderlas en la calle para su propio sustento”, resaltó.
Los protagonistas
Nataly tiene 17 años y junto a Elizabeth, de 16, se enteraron que iba a empezar un curso de mimbrería y decidieron anotarse. Son vecinas, del barrio Guadalupe Oeste, y aprendieron rápidamente a modelar la madera para hacer bolsos, paneras y bandejas, aunque “no habíamos hecho nuca algo como esto”, reconocieron.
“Está bueno, al principio cuesta, pero después le agarramos la mano”, amplió Nataly, que también contó que el único varón del grupo “quiere poner su propio negocio. Pero yo no me animo, no sirvo para vender”, dijo.
Elizabeth también se mostró entusiasmada, mientras cortaba una varilla de mimbre con la que iba dando forma a una panera. “Lo hago porque me gusta”, dijo y tasó en $ 5 su obra, que piensa poner a la venta en el barrio.
Exclusión
Para el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación “el tramo de 18 a 25 años muestra el mayor índice de exclusión -el 68.89 % de la población joven total- según datos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (Indec). Asimismo, dentro del grupo de 18 a 25 años de edad, los jóvenes pobres representan el 44% de dicha población”.
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