TERMINÓ TENSA PROTESTA EN CORONDA Y HUBO TRASLADO
Con el traslado de tres presos rosarinos a la Alcaidía de Melincué se descomprimió ayer, a las dos de la madrugada, la protesta iniciada el domingo a la tarde por un grupo de reclusos de la cárcel de Coronda. El incidente tuvo características inéditas, ya que comenzó cuando terminaba la visita de los internos del pabellón siete.
Un grupo importante de familiares, la mayoría mujeres y niños, decidió quedarse dentro del pabellón para reclamar el traslado de tres de los detenidos. La singular reacción –que incluyó “situaciones dramáticas”, según el director del Servicio Penitenciario Fernando Rosúa– es investigada por el juez santafesino José Manuel García Porta, en tanto se labrará un sumario interno.
La medida de fuerza se desarrolló pacíficamente y en ningún momento se planteó en términos de “toma de rehenes”, aclaró Rosúa. Las autoridades prefieren no definirla como un amotinamiento aunque reconocen que nunca se había llegado a tales extremos para solicitar un traslado.
El escenario fue el pabellón Nº 7, recinto ocupado por 98 reos que tienen problemas de convivencia con el resto de la población carcelaria. El domingo a las 17 debía terminar el tiempo para la visita, que comienza a las siete de la mañana, pero un numeroso grupo no se retiró en solidaridad con tres internos rosarinos que aducían haber sido maltratados por los guardiacárceles la noche anterior y además pretendían cambiar su lugar de detención por comisarías locales.
Según Rosúa, eran 57 en total: 23 niños y 34 mujeres que se quedaron en el patio de recreo junto con 35 presos. La situación se prolongó durante horas y al parecer en principio la permanencia fue voluntaria. Sin embargo, varias personas que se encontraban afuera del penal aseguraron a este diario que no todos se habían quedado por su propia voluntad.
La negociación fue encabezada por un equipo competente del Servicio Penitenciario, con la presencia del director en la unidad. Rosúa relató que los reclusos dejaron pronto de lado la cuestión de los apremios ilegales y se concentraron en los traslados. Se mostraron intransigentes en ese plano y rechazaron la propuesta de ser alojados en la capital provincial, en el penal de Las Flores o en la Alcaidía. Finalmente aceptaron ir a Melincué, que en realidad les queda más lejos de Rosario.
Los reclusos fueron trasladados apenas terminó la revuelta. Los tres fueron revisados por el médico de la cárcel y un profesional de la policía, que detectaron escoriaciones en sus cuerpos, informó el alcaide mayor Daniel Mansilla. Ahora la justicia deberá establecer si esas lesiones fueron provocadas por los guardiacárceles o autoinfligidas.
De hecho, la primera novedad que tuvo el Servicio Penitenciario de los supuestos apremios ilegales durante la noche del sábado fue a las cinco de la tarde del domingo, cuando comenzó la protesta, según diejeron desde Coronda
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