TERREMOTO EN PAKISTÁN: PODRÍA LLEGAR A 30.000 LOS MUERTOS
En una carrera contra el tiempo, equipos de rescate de Pakistán se esforzaban ayer por llegar a zonas montañosas alejadas y reducidas a escombros, en busca de sobrevivientes del terremoto que el sábado arrasó pueblos enteros de ese país y la India. Mientras miles de personas siguen desaparecidas, las autoridades paquistaníes afirmaron que podrían llegar a 30.000 los muertos, la mayoría en la zona de Cachemira.
Aunque el balance oficial del gobierno en Islamabad llegaba anoche a casi 20.000 víctimas mortales, el ministro de Comunicación cachemir, Tarik Faruk, afirmó que el terremoto —de 7,6 grados en la escala de Richter— podría dejar cerca de 30.000 muertos sólo en la región de Cachemira administrada por Pakistán. Además, hay al menos 42.000 heridos. “Nuestro cálculo provisional es que más de 30.000 personas murieron a causa del sismo en Cachemira”, declaró Faruk, quien afirmó que el número “va en aumento hora a hora. Hay ciudades y pueblos que fueron totalmente destruidos”. El gobierno decretó tres días de duelo.
El sismo se sintió a lo largo de una amplia franja en el sur de Asia y destruyó cientos de casas y edificios, sobre todo en las zonas más pobres, donde las construcciones son precarias (barro, madera y piedras) y los edificios altos en general no cuentan con una estructura antisísmica.
En India se informó que murieron 650 personas, y el Ministerio del Interior calculaba que cerca de 100.000 perdieron sus hogares. En Afganistán se confirmaron al menos cuatro muertos.
El epicentro se ubicó en el norte Pakistán, a unos 100 kilómetros de Islamabad. Las escenas más impactantes de destrucción y muerte se registraron cerca de la “línea de control” que separa las zonas india y paquistaní de Cachemira, uno de los territorios más militarizados del mundo debido al enfrentamiento entre estas dos potencias nucleares (Ver Cachemira…).
Muchos pueblos y ciudades pequeñas desaparecieron literalmente del mapa, según el general de división Shaukat Sultan, portavoz de la presidencia.
En las 24 horas posteriores al terremoto, al menos 20 réplicas de entre 5 y 6 grados causaron pánico entre la población, que pasó la noche a la intemperie, bajo una lluvia helada.
Visiblemente preocupado, el presidente Pervez Musharraf afirmó en un mensaje por TV que este es el peor terremoto en la historia del país y pidió ayuda urgente a la comunidad internacional, en especial helicópteros de carga para llegar a zonas alejadas en la base de las montañosas de Himalaya y Karakorum, donde habría miles de personas bajo los escombros. Gobiernos de todo el mundo ofrecieron su colaboración, incluida la India, pese a la tensa relación entre ambos países (Ver “Desde Bush al Banco Mundial…” de esta sección).
Entre las zonas más afectadas está la capital de la Cachemira paquistaní, Muzaffarabad, de 600.000 habitantes. Las fuertes lluvias dificultaban el trabajo de los socorristas, muchas rutas estaban bloqueadas por aludes y no funcionaban las comunicaciones. En aldeas aisladas, pobladores desesperados hurgaban la tierra con las manos entre las ruinas en busca de sobrevivientes.
“Al menos el 70 por ciento de las viviendas en Cachemira han sido arrasadas, y sólo en Muzaffarabad hay 11.000 muertos”, declaró el ministro del Interior paquistaní, Aftab Ahmed Sherpao.
A este panorama desolador se sumó la escasez de alimentos y gasolina. “La gente está subsistiendo con fruta local, y tienen poca comida. Salí a comprar pan y sólo pude obtener un par de manzanas”, alertó Gul Jan, un afgano vendedor de alfombras.
Cientos de personas esperaban en estaciones de ómnibus con la esperanza de salir de Muzaffarabad. El hospital militar municipal se derrumbó y los médicos armaron una clínica provisoria en un parque. “La situación es muy mala. Se están practicando cirugías en canchas de fútbol. No hay suficientes médicos”, dijo Ozgur Bozoglu, integrante de un equipo turco de búsqueda y salvamento.
Unos 500 niños murieron en una escuela en Muzaffarabad. Las autoridades temen que aún queden otros 1.000 chicos atrapados allí, a los que se suman además 1.500 que estarían sepultados por las ruinas en la región de Balakot, al norte del país.
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