TERRY BUSCA HOY SELLAR SU NOMINACIÓN
El Sur es ahora la última frontera de John Kerry. Luego de tres triunfos arrolladores durante el fin de semana en el norte de Estados Unidos -en Washington y Michigan el sábado, y en Maine anteanoche-, el senador por Massachusetts deberá demostrar hoy en Virginia y en Tennessee que es capaz de ganar en todo el país. Si lo hace, se transformará en el casi seguro rival de George W. Bush en noviembre próximo.
Kerry es el gran favorito, y al respecto quedan pocas dudas. Está ganando el apoyo de la gran mayoría de los demócratas, más allá de diferencias ideológicas, de origen racial y extracción social, mientras que sus rivales en las primarias se esfuerzan por achicar las crecientes distancias.
El dato central es que un alto porcentaje de votantes del partido ven al veterano y héroe de Vietnam como el único precandidato con chances de lograr el premio mayor: derrotar al actual presidente.
La carrera, sin embargo, se muda ahora a las tierras de sus principales competidores dentro del Partido Demócrata: el senador por Carolina del Norte John Edwards, que hace de su acento sureño una marca con sello de origen, y el general Wesley Clark, que no se cansa de repetir que es un “viejo soldado de Arkansas”, otro estado del Sur.
Desde hace una semana ambos recorren cada pueblo y ciudad de Virginia y Tennessee, donde se juegan posiblemente sus últimas chances para la nominación partidaria. Un triunfo de Kerry en cualquiera de estos estados -como es muy probable que ocurra, según las encuestas- podría dar por tierra definitivamente con las aspiraciones de Edwards o de Clark. Dos sureños en la carrera pueden ser demasiados a partir de esta noche.
De acuerdo con el último sondeo del American Research Group, Kerry obtendría en Virginia el 35% de los votos, contra el 22% de Edwards y el 17% de Clark. En Tennessee, según otra encuesta, el senador por Massachusetts sería votado por el 32% de los electores; Edwards, por el 21%, y Clark, por el 20%.
Más atrás quedaron el gobernador de Vermont, Howard Dean, la gran sensación en el inicio de la carrera; el reverendo neoyorquino Al Sharpton, y el representante por Ohio Dennis Kucinich. Ninguno de ellos tiene ya posibilidades de saltar al primer lugar. Es más, Dean eligió saltearse las internas de hoy y jugar a todo o nada en las primarias de Wisconsin, dentro de una semana. Ayer, el ex gobernador recibió otro duro golpe: un importante sindicato le retiró el apoyo que le había prometido hace apenas semanas.
De verificarse lo que anticipan las encuestas, el “supermartes” del 2 de marzo podría perder el brillo del suspenso y convertirse en un mero trámite. En esa fecha tendrán lugar las primarias de California y Nueva York, además de otros ocho estados, y será elegido el grueso de los delegados partidarios que en julio próximo deberán proclamar al candidato demócrata en la convención nacional, en Boston.
Los tres principales candidatos seguían cazando votos ayer en el Sur, que repartirá hoy 151 delegados -82 de Virginia y 69 de Tennessee-. Las elecciones tienen lugar dos días después del triunfo de Kerry, en Maine, donde ganó las asambleas partidarias con alrededor del 45%.
Kerry habló ayer en Roanoke, la capital de Virginia, y dijo una vez más que mientras la “retórica” de Bush es “fuerte”, la realidad de su gestión es “débil”. El elevado desempleo, el gigantesco déficit presupuestario y -sobre todo- la ausencia de armas de destrucción masiva en Irak son sus temas preferidos desde hace varios días.
Jay Rockefeller se convirtió ayer en el noveno senador en sumar su apoyo a Kerry, que ha logrado reunir detrás de su candidatura a algunos de los pesos más pesados del partido. “Nuestro país necesita a Kerry”, señaló Rockefeller. “Necesitamos un verdadero liderazgo, un plan para crear empleos y reforzar nuestras alianzas. Y Kerry tiene todo lo que hace falta para derrotar a Bush en noviembre.”
En Union City, Tennessee, Clark intentó por su parte diferenciarse de Edwards, a quien calificó de “un gran abogado”, y este último pasó la mañana en Morrison, en ese mismo estado, con los trabajadores de una planta a punto de cerrar.
Ofensiva de la Casa Blanca
El fuerte avance de Kerry no sólo preocupa a sus rivales demócratas. Además de haber triunfado ampliamente en diez de los doce estados disputados hasta la fecha, a nueve meses de las elecciones el senador por Massachusetts supera al presidente Bush en las encuestas, lo que llevó a la Casa Blanca a poner en marcha la maquinaria electoral.
Con la oposición en el centro del escenario, el equipo de Bush lanzó ayer una ofensiva de “relaciones públicas” que busca contrarrestar las críticas a su gestión. Tras aparecer en una muy poco frecuente entrevista televisiva el domingo a la mañana, en la que volvió a justificar la decisión de ir a la guerra en Irak, Bush viajó a Missouri ayer para defender el rumbo de la economía, y se propone participar de actos para recaudar fondos de campaña los días jueves y viernes.
Bush incluso renunciará a su descanso de fin de semana para ir a Daytona, Florida, a una carrera automovilística que será seguida por millones de norteamericanos.
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