TESORERO DEL SENADO ROMPE EL SILENCIO Y REVELA LA TRAMA DE LOS SUBSIDIOS
Quizá hoy puedan analizarse los motivos por los cuales muchos de los senadores exigen la acreditación de un “interés legítimo” a la hora de que un simple ciudadano pueda acceder a la llamada “información pública”. Las ya existentes trabas burocráticas aseguran, entre otras cosas, que a pesar de los reiterados intentos, la prensa no pueda acceder al listado de beneficiarios de becas y subsidios que los legisladores manejan y entregan.
En realidad, la falta de transparencia o por citar un eufemismo, el desorden administrativo, tiene antecedentes atávicos que se fueron urdiendo durante décadas y que nunca fueron corregidas con la tenacidad política necesaria.
Tras el estallido del affaire Vanrell, se intentó plasmar un proceso de normalización institucional para terminar con los acostumbrados armados de licitaciones falsas o la creación de empresas proveedoras fantasmas.
Sin embargo, el Tesorero de la Cámara de Senadores, Roberto Rodríguez, revela por primera vez que “muchas cosas siguieron igual y con el agravante que la mayoría de los legisladores no justificaba quién o quiénes habían recibido subsidios y becas”.
En una entrevista emitida en el programa televisivo Asuntos Públicos (Canal 9), que conduce el periodista Guillermo Tepper, Rodríguez explicó que “yo fui Tesorero entre el año 90 y el 93, aunque aun hoy sigo el Tesorero. Los problemas comenzaron cuando yo empecé a comentar algunas cuestiones que veía mal. En su momento hablé de alquileres demasiado costosos, dije que los senadores tenían que pagar el Impuesto a las Ganancias y otras cositas que molestaban”.
“El verdadero conflicto surgió cuando la propia Cámara comenzó a perseguirme para que yo justificara unos 30 mil pesos que carecían de recibos. Yo era el Tesorero y obviamente les entregaba los cheques a los senadores, pero eran ellos quienes en su mayoría nunca justificaban qué hacían con el dinero”, relató Rodríguez.
También recordó que “entre los senadores de aquel entonces había dos que hoy ocupan bancas: Raúl Gramajo y Norberto Betique. Gramajo era prolijo, pero Betique (realiza un silencio), entregaba los recibos cuando quería”.
“Además de este mamarracho de intimarme a mí para que justificara el dinero, el tema es que no entiendo porqué el reclamo es de 30 mil pesos si en realidad, merced al comportamiento de la mayoría de los senadores, es más de medio millón el que nunca se justificó, por lo que jamás se va a saber qué pasó con ese dinero”, añadió.
Rodríguez analizó que “si la Cámara inició trámites administrativos, una vez agotados los tiempos debería, si correspondía, haber enviado el caso a la justicia. Pero claro…, cómo la propia Cámara de Senadores iba a explicar lo que sus integrantes no habían hecho durante años. Por eso digo que es un mamarracho y una persecución injustificada que no tiene razón de ser”.
En otro fragmento de la entrevista, el funcionario contó que “en el Senado funcionaba una especie de financiera a la que yo mismo bauticé como “maldita financiera”. Yo al ser Tesorero era parte y me causaba repulsión, sentía que estaba mal, y lógicamente funcionaba de manera irregular. Consistía en adelantos de sueldos disfrazados con un interés cero, en el que después en muchos casos había que cobrar los sueldos del personal y restarle la deuda porque lógicamente también hubo caso de malos pagadores. Eso duró muchos años”.
A fines de 1993, Rodríguez solicitó su propio traslado y luego de deambular por algunas reparticiones terminó confinado en la biblioteca de la Legislatura. No obstante y a partir de distintos pedidos de explicaciones y auditorías solicitadas, asegura que recibió una amenaza de muerte que también incluía a su familia.
“A pesar de que yo puse en conocimiento a las autoridades de la Cámara lo que había sucedido y sobre todo teniendo en cuenta que el llamado lo recibí en el ámbito de esa institución, nunca se hizo nada. Lamentablemente coincide el silencio de la Cámara con la actuación de quienes me amenazaron. Un funcionario llegó a decirme “a mí lo único que me interesa es que el vicegobernador no vaya preso”, puntualizó.
Hace algunas semanas el abogado de Roberto Rodríguez envió un escrito dirigido a la vicegobernadora María Eugenia Bielsa en el que se realizó un relato pormenorizado de lo ocurrido. Mientras tanto, el Tesorero de la Cámara de Senadores continúa llevando adelante distintos trámites administrativos para demostrar que, a pesar de Vanrell, aun falta mucho por transparentar.
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