TÉVEZ CON TODO, ASTRADA CON DUDAS
Como si se hubiera fijado la meta de compensar esa explosión que provocó al tomarse una semana de vacaciones mientras sus compañeros enfrentaban una de las etapas más críticas en Boca, ahora Carlos Tevez se preocupa por sembrar tranquilidad en todos los frentes en la semana previa a un Superclásico repleto de condimentos, un partido que hasta parece ser decisivo para la continuidad del técnico Miguel Brindisi. Ayer, cuando menos se esperaba que hablara con la prensa, enfrentó al periodismo y fue mucho más allá de confirmar su presencia contra River: aseguró que seguirá en el club por lo menos hasta junio del año que viene.
Sus palabras venían haciendo alusión al descanso que tantas polémicas generó. “Uno siempre tiene ganas de jugar en Boca”, acababa de sentenciar Tevez cuando disparó hacia otro eje sin que todavía nadie se lo hubiera pedido: “Ahhhh, y ya que dicen (sic), otra cosa quiero aclarar. Yo no me voy a fin de año. Los que dicen que me voy, mienten. Me quedo en Boca hasta junio del año que viene. Lo hablé con Mauricio (Macri) y le dije que me quería quedar acá.” En este sentido, su representante, Roberto Tesone, coincidió: “Lo que dijo Carlitos no es otra cosa que la verdad. Es lo que se combinó con Macri. Y si se firma una transferencia en diciembre, será para que se vaya en junio.”
Al consultársele a Tevez sobre cuál es el destino que más le seduce pensando más allá de junio de 2005 y a partir del amplio abanico de clubes interesados, señaló: “Ahora estoy en Boca y no quiero pensar dónde me gustaría jugar en el futuro.”
Más adelante, Tevez aclaró: “Estoy siempre muy motivado por usar la camiseta de Boca”. Y ahí nomás, otra vez sin que se lo preguntaran, en la misma respuesta, enganchó: “También es mentira que mis compañeros no me apoyan. Por ahí tienen su opinión y yo la conocía antes del partido con Banfield, donde algunos estaban de acuerdo y otros no con que me tomara un descanso, pero yo aclaré por qué era, cómo me sentía. Jugando en un 50 por ciento no le rendía al equipo.”
Eso sí, en este punto, Carlitos sumó un acto que traspasó las declaraciones y sostuvo su discurso: después de la práctica, en el quincho donde se hacen los clásicos asados de los viernes, compartió un almuerzo a la vista de todos con Diego Cagna, Martín Palermo, Guillermo Barros Schelotto, Roberto Abbondanzieri, Rolando Schiavi, Raúl Cascini y Cristian Traverso, todos referentes del plantel, algunos de los cuales habían manifestado públicamente su disconformidad con su descanso.
Tampoco se olvidó Tevez del hombre que lo comprendió otorgándole las minivacaciones en uno de los momentos más calientes del equipo, de esa persona que se encuentra en una situación límite: “Ganar el clásico sería también un gran respaldo para Brindisi. Miguel se lo merece como técnico y como persona. A mí, personalmente, me ayudó mucho. Me escuchó, entendió todo lo que le dije, al igual que mis compañeros. Así que siempre les voy a estar agradecido.” Redondeó: “Me duele todo lo que se dice de Brindisi. Miguel no se merece esas cosas. Es un tipo muy bueno. Parece que a ustedes (por los periodistas) les gusta que uno los trate mal y no que los trate como una buena persona.”
Tratando de explicar el significado de este clásico, Tevez manifestó: “Veremos qué pasa el domingo. Para el que gane será un golpe anímico muy grande.”
Es consciente de todo lo que habrá en juego en el Monumental. Por algo empezó a actuar desde el lunes, al entrenarse en soledad mientras sus compañeros descansaban. Por algo ayer resolvió jugar a fondo con palabras para despejar dudas sobre su titularidad, sobre su futuro, sobre su relación con los compañeros y sobre su respaldo al entrenador. Sabe Tevez todo lo que representa hoy para Boca. Entonces, empezó a jugar el Superclásico antes que todos y a fondo. Una decisión inteligente, de crack.
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