TÉVEZ EMPEZÓ A ESCRIBIR SU HISTORIA EN CORINTHIANS
Carlitos, vas a ser el mejor jugador de la historia de Corinthians. Serás más que Sócrates…” Esto mismo, en un enfervorizado portugués, es lo que le grita Waldemar Andreani (25), tan fiel corinthiano como infiel bancario, labor que acaba de dejar colgada para ver de cerca a la mayor contratación del fútbol brasileño en muchos años: Carlos Tevez. Sí, para ver a Carlitos, que por más que no comprende semejante elogio, saluda y agradece.
Es el mediodía del primer día de trabajo que el delantero tiene aquí en su nuevo club. Club que, se sabe, lo pagó 20 millones de dólares. Que lo esperaba con los brazos abiertos. Y que lo recibe como si fuese corinthiano de la primera hora.
Esos aplausos que suenan cuando el 10 se arrima a firmar autógrafos se corresponderán, seguramente, con lo que la gente le exigirá cuando debute, el 29, ante América de Río Preto. Es que el “aryentino” es la cara más visible de este “supertimao” (superequipazo) que quiere armar MSI, el grupo inglés que comanda el iraní Kia Joorabchian. Ah, Kia también firma autógrafos…
Los adoradores del más popular de los equipos paulistas llegaron tempranito al estadio del Parque Sao Jorge. Con su música, con su entusiasmo, con sus banderas: “Gavioes da Fiel”, el sector más grande de la hinchada, “Pavilhao Nove”, “Camisa 12″… Todos esperando ver a Tevez y… también a los demás refuerzos: Sebastián Domínguez (defensor, ex Newell’s), Marcelo Mattos (volante defensivo que llega del Sao Caetano) y Carlos Alberto (enganche, viene del Porto).
En total, se llevan invertidos 40 millones de dólares en contrataciones. Y ahora, además de soñar con Mascherano, esperan por Vagner Love, atacante brasileño del CSKA ruso. La idea del magnate iraní —ya tentó a Daniel Passarella para que sea asesor del equipo— es armar el mejor equipo de Sudamérica. Haciendo eje, claro, en Carlitos…
Lo cierto es que Tevez hizo poner tristes a los hinchas cuando no salió al campo de juego por la mañana. No por culpa de él, desde ya, sino que el técnico Tité lo mandó a realizarse los últimos exámenes médicos.
Pero, haciendo honor a esa reconocida fidelidad que se acrecentó en los 23 años de sequía —del 54 al 77—, la hinchada volvió por la tarde, para el segundo turno de entrenamientos. Y ahí sí, el ex atacante de Boca entrenó, sudó la gota gorda, participó de la práctica con pelota, sonrió, regaló autógrafos y se vistió con el gorrito y la remera de los Gaviaos.
¿Y él? Chocho por los aplausos, relajado por lo bien que lo recibió el plantel, enchufado para seguir consiguiendo objetivos. No entiende aún el idioma, pero sí comprende lo mucho que genera, que despierta, que “ratonea”, futbolísticamente hablando…
Basta con mirar cómo su camiseta, la 10 con el nombre “Carlitos” ya se vende en San Pablo como pan caliente: 127 reales cuesta la original; bastante menos la trucha, que en lugar del nombre en diminutivo dice “C. Tevez”.
Al terminar la práctica, por la tarde, le resumió a Clarín su primer día: “Fue muy duro el trabajo físico que nos dieron, pero me sentí bien. Estoy feliz, con muchas ganas…”
Luego, se subió al micro con sus compañeros. El rumbo: el centro de entrenamiento que el ex atacante Paulo Sergio tiene en Porto Feliz, a una hora y media de viaje. Allí, durante 15 días, seguirá la pretemporada de Tevez, el más galáctico del Corinthians.
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