TEVEZ LOS DIO VUELTA A TODOS
El humor de la gente de Boca, expresivo, nítido, fue el termómetro de la actuación del equipo. El ruidoso recibimiento explicó el perdón por la derrota de la Recopa. Después siguió el aliento natural para darle impulso. Y más, luego de la victoria postrera de River sobre Racing, que lo afirmaba en la punta. Luego se notó que los militantes de los gritos, los de la cabecera de Casa Amarilla, se iban quedando solos entre el fastidiado silencio de la mayoría, porque el equipo perdía y se parecía a la imagen del desconcierto futbolero. Con el avance de los minutos apareció el clásico hoy no podemos perder, que representaba la figura de la impaciencia.. Hasta que el cabezazo de Diego Cagna —el nuevo e insospechado goleador— cambió los ánimos, allá por los 20 minutos del segundo tiempo. Luego apareció una ráfaga encabezada por el genio y por la entrega de Carlitos Tevez, con la colaboración de Neri Cardozo, y explotó el alivio con el tanto del propio Tevez, tras un cruce de Traverso, desde posición sospechosa.
Y así se gestó nomás el trabajoso triunfo de Boca sobre Gimnasia, que recién tomó justificación en los tramos finales del encuentro, cuando el ímpetu de Tevez produjo el contagio de temperamento a un cuadro que había olvidado los conceptos básicos futboleros. Y porque los visitantes, que habían mostrado saludables intenciones de jugar de igual a igual (y mejor) en la primera etapa, se dejaron llevar hacia su campo en la segunda, con la difusa aspiración de mantener el resultado conveniente.
Arrancó mejor Gimnasia, está dicho. Presionando lejos de su arco. Y jugando al pie, con Gustavo Barros Schelotto como bastonero, Lucas Lobos como armador clásico y activo y Claudio Enría, movedizo y decidido, y Nicolás Frutos, como puntas. Bien apoyado en una línea de tres defensores, complementada con la bajada de Pautasso, el equipo de Carlos Ischia fue el protagonista principal frente a un rival desteñido, previsible y esquemático. No tenía juego Boca en el medio. Dependía de los arrestos individuales de Tevez y de algunos aciertos del colombiano Vargas. Porque no rindió como otras veces Guglielminpietro y, se sabe, Boca juega sin armador. Entonces, se pareció a una formación sin brújula que poco y nada inquietó al arquero Noce. Y el mejor despliegue de Gimnasia le permitió ponerse en ventaja, aunque en una acción fortuita. El árbitro Elizondo sancionó como penal un cruce de Calvo contra Enría (le pasó el brazo por encima del hombro), de los que abundan, y el propio Enría lo transformó en gol.
Sobre el final de la etapa debió salir el Mellizo Gustavo, lesionado (buen rendimiento y algunos golpes), y fue reemplazado por Germán Castillo. Y para el complemento Miguel Brindisi eligió mover la estructura de su equipo. Sacó a los dos marcadores laterales (de flojo rendimiento) y formó una línea de tres con Traverso, Schiavi y Matellán. Y lo hizo ingresar al dinámico Neri Cardozo, libre, sin posición fija, en una mezcla de volante de llegada y centrodelantero. Y Tevez se corrió hacia la izquierda. Después de unos minutos de dudas llegó la ráfaga. A medida que Gimnasia se retrasaba se hizo ostensible la reacción temperamental de Boca. Noce ya había tapado un tiro de Cangele. Hasta que un desborde de Cardozo, por izquierda, terminó en un centro atrás que Cagna conectó con perfecto cabezazo.
Y en la ráfaga apareció un Tevez imparable. Que avisó sus intenciones con un disparo que pegó en el travesaño y siguió. Boca empujaba. Con más decisión que juego. Hasta que Tevez empujó el cruce de Traverso hacia el gol. Casi empata —enseguida— Gimnasia. Un cabezazo de Frutos, con pique, obligó a un gran esfuerzo a Abbondanzieri. Pero, al cabo, Boca había acumulado los méritos.
Fue victoria y alivio. Pero no se confundía la gente en la salida. Y no se habrán confundido Brindisi y los jugadores. Necesita mejorar mucho Boca si quiere mantenerse en la lucha de la cima.
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