TÉVEZ VOLVIÓ, SE ENTRENÓ PERO NO ABRIÓ LA BOCA
No era una ocasión más en La Bombonera. No era uno de esos entrenamientos en los que la rutina domina. Allí, en el mismo lugar donde normalmente no hay más de 15 periodistas, brotaba toda la parafernalia mediática: cámaras, fotógrafos, ansiedad, cronistas de espectáculos, especialistas del Mundo Boca. Había una razón que impulsaba esa escena inicial y simbólica: Carlos Tevez —el crack de Boca, el novio de la modelo Natalia Fassi— volvía a entrenarse con el plantel, tras una semana de polémicas vacaciones en Buzios, Brasil.
Después, ya en el césped, realizó un trabajo diferenciado: corrió alrededor de la cancha junto al preparador físico Raúl López. “Es un Tevez renovado. Vino con las pilas recargadas…”, contó un integrante del cuerpo técnico. Pero tal como se preveía el delantero fue descartado para el partido del domingo ante Instituto.
Tevez arribó a las 10.20, diez minutos antes del comienzo del entrenamiento. Bajó de su Renault Clio color rojo, con vidrios polarizados, miró a los periodistas, dejó escapar una sonrisa breve y lanzó una frase que traía el filo de una ironía: “Se matan, ¡eh!”. Después, con un jogging y uno de sus tantos gorros, caminó hacia el vestuario.
Tevez jugó su último partido el 21 de octubre cuando Boca igualó con Banfield 1-1. Luego no estuvo en la derrota con Argentinos (0-1, en La Paternal) ni en el empate con Cerro Porteño (1-1, en Salta, por la Sudamericana).
Luego del partido frente a Banfield Tevez solicitó un descanso, con el argumento de que estaba extenuado físicamente. Entonces, las vacaciones le fueron otorgadas por el cuerpo técnico. Esa determinación generó malestar en el plantel, sobre todo entre los más experimentados (Guillermo Barros Schelotto, Martín Palermo, Raúl Cascini). Y hasta los hinchas no vieron bien la actitud de Carlitos: de acuerdo con una encuesta de clarin.com, el 70 por ciento de los hinchas sostiene que el técnico Miguel Brindisi es “muy blando” con el delantero.
Ahora Tevez efectuará un trabajo especial para llegar al Superclásico con River, que se jugará el domingo 7 de noviembre, y a la revancha con Cerro Porteño, donde Boca se juega la posibilidad de pasar a las semifinales de la Sudamericana. Incluso Carlitos será el único integrante del plantel que se entrenará el lunes. Cuentan quienes conocen la interna del plantel que algunos integrantes estarían interesados en que Brindisi excluyera a Tevez del encuentro frente a River. Sin embargo, la idea del entrenador es poner a Tevez como titular en el Monumental.
Cuando finalizó la práctica a puertas cerradas, como todos los viernes, Tevez salió. Parecía distendido, a gusto. Se dirigió rápidamente a compartir un asado con sus compañeros, en el quincho del club, como cada viernes. Luego del asado se retiró en su auto rojo. Nunca habló con todos esos periodistas que querían saber de su fútbol, pero sobre todo de su vida privada.
Ese silenzio stampa será su postura a partir de ahora con relación a su costado extrafutbolístico. Ya se lo había comentado a un productor del programa Intocables, de América, quien lo había ubicado en su celular tras la medianoche del jueves. Tevez estaba junto a su novia Natalia Fassi cenando en Puerto Madero. “No voy a hablar más de mi vida privada, quiero que me respeten un poco. A mí, a Natalia… Es la una de la mañana, ella tiene que trabajar mañana, yo tengo que ir al club, a entrenar…”, respondió un Tevez serio y fastidioso. Era el Tevez de estos días de exposición mediática a pleno.
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