TIBALDI, DE LA BARRA BRAVA DE UNIÓN AL NEGOCIO DEL TRANSPORTE
Diego Tibaldi “el ronco”, supo ascender de la “Barra de las Bombas” del equipo de fútbol Unión de Santa Fe, a Gerente de la Empresa Servitur, que cubría el recorrido entre la capital santafesina y Arroyo Leyes. Fue sindicado – hace dos años – por la Justicia de ser el autor intelectual del atentado a un coche de la línea 4 del servicio urbano de pasajeros, ocurrido en la ciudad el 27 de octubre del año 2001.
En la primera semana de noviembre se ese año, el entonces Juez de la Octava Nominación, Roberto Prieu Mántaras, había ordenado la detención de “El Ronco”, que además era referente empresario de la firma Interbús S.A. Pero el barrabrava se había fugado, según se decía entonces, a la provincia de Misiones.
Se detuvo, en la oportunidad, a cinco personas, con diferentes grados de responsabilidades: Miguel Angel Romero, alias “Miguelito”, de 24 años y Claudio Muga, de 19 años a quienes Prieu Mántaras los investigó por “incendio con homicidio”.
El ataque al micro había dejado como trágico saldo la muerte de un pasajero. Las Tropas de Operaciones Especiales (TOE) fueron quienes detuvieron en noviembre del año 2001 a cinco personas sospechadas de participar en el atentado incendiario contra un colectivo de la ciudad de Santa Fe, ocurrido el 28 de octubre a la madrugada, que provocó la muerte de un pasajero de 29 años, quien no pudo recuperarse de las quemaduras sufridas.
Dos de los de tenidos, confesaron su vinculación con el hecho, fueron identificados como los autores.
“Las disputas por los recorridos de las líneas urbanas, la venta de empresas del rubro, la conflictiva cuestión gremial, un confuso asesinato e incluso la distribución de droga en la ciudad capital aparecen como telón de fondo del incidente que el propio (ex Ministro de Gobierno) Lorenzo Domínguez calificó como “acción premeditada y no hecho de violencia casual”. Decía el diario El Ciudadano entonces.
Las detenciones se produjeron el 5 de noviembre, luego de tres allanamientos efectuados por las TOE y la Brigada de Seguridad Personal en los barrios Barranquitas y San José. En pasaje Irala 4414, los agentes arrestaron a Claudio Sebastián Muga, de 26 años; Miguel Moreno, de 32; Ignacio Iturraspe, de 27 y Marcelo Cáceres, de 28. Miguel Romero, cayó en la casa de su madre. El joven, de 24 años, había recalado en la vivienda de Córdoba 4039 para eludir la acción policial e incluso pretendió huir por los techos cuando advirtió la presencia de los uniformados. De todos modos, su domicilio de Alberti 3930 también fue allanado. Allí los detectives hallaron vestimenta similar a la que usaron los autores del atentado, según la descripción de las víctimas, “entre otros elementos contundentes”, contó un vocero de la pesquisa.
Los damnificados por el ataque con una bomba molotov de fabricación casera fueron más de 20 personas, que viajaban en el interno 14 de la línea 4. Los más perjudicados resultaron dos jóvenes que estaban dormidos, uno de los cuales murió. Cristian Miño, de 29 años, se trasladaba a su trabajo cuando el fuego lo abrasó hasta quemar casi todo su cuerpo. En tanto, Mario Guillerón, de 21 años, permaneció internado en el hospital José María Cullen.
EL TIROTEO EN LA GUARDIA
El 30 de Julio del mismo año, una brutal balacera terminó con la vida de Cristian Alberto Buscaroni, de 24 años colaborador de Tibaldi, algunos dirán “su guardaespaldas”.
Además del saldo trágico de la muerte de un joven, dos jerarcas de la UTA fueron gravemente heridos, víctimas de la tremenda agresión de los dos bandos.
La disputa se generó cuando el ex barrabrava echó a 13 trabajadores y los dirigentes de la UTA se congregaron en el playón de La Guardia, para evitar la salida de los coches. Fue eso lo que enfureció a Tibaldi y generó la guerra entre bandos que conmovió a Santa Fe y mucho más a los vecinos de la tranquila localidad costera.
El entonces Jefe de la Unidad Regional 1, comisario Osvaldo Miranda, había relacionado el incendio al colectivo de la línea 4 con el tiroteo registrado el 30 de julio del 2001 en La Guardia, a cinco kilómetros de Santa Fe, que terminó con la vida de Cristian Buscaroni, colaborador personal del empresario de transporte Diego Tibaldi.
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