TIERRA PÚBLICA: EL ESTADO AGILIZA LA ESCRITURACIÓN Y MEJORA LAS CONDICIONES DE HABITABILIDAD
“Nuestro trabajo va a apuntar siempre a los compañeros que menos tienen”. La sentencia pertenece al presidente de la regional Santa Fe de la Federación de Tierra y Vivienda (la organización de desocupados que a nivel nacional comanda Luis D’Elía), el rosarino Juan Carlos Rodríguez, quien hace poco se convirtió en el coordinador para la Región Centro de la recientemente creada Subsecretaría de Tierras para el Hábitat Social, cuyo encargado a nivel nacional no es otro que el propio D’Elía.
Con los ecos de la movilización a Plaza de Mayo aún retumbando en sus palabras (“las organizaciones sociales aportamos 80 mil personas, de las cuales la FTV llevó 25 mil”, enumera Rodríguez), el flamante funcionario se esperanza con poder “avanzar en el trabajo con los asentamientos irregulares” y, además de la regularización de tierras y su posterior escrituración, impulsar “lo referido al hábitat, esto es las obras de agua, cloacas y veredas” en aquellos lugares donde esas instalaciones escasean.
Según contó Rodríguez a este diario, su designación al frente de la delegación de la Región Centro de la del área implica hacerse cargo de los temas de tierra y hábitat en parte del norte bonaerense, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba. Menuda tarea que, en Rosario, se ve reducida por la instrumentación del Programa Rosario Hábitat, consistente en la transformación de las villas miserias en barrios regulares y provistos de servicios esenciales. “Se ha conformado la Dirección Nacional de Tierras y la de Obras”, explica Rodríguez acerca de la estructura que maneja su jefe D’Elía. “Además –sigue– se conformó el banco social de tierras, que va a estar terminado en un tiempo y que será un registro de todas las tierras fiscales nacionales del país, hasta ahora divididas entre el Ejército, el Onabe” y otras reparticiones del Estado.
Una vez concluida esa labor, “el presidente (por Néstor Kirchner) decidirá qué se irá haciendo con las tierras” en poder del Estado, agregó Rodríguez. Sobre sus incumbencias, el funcionario agregó que serán también la de trabajar el tema de la tierra y los campesinos en aquellos lugares donde esas dos cosas convergen.
A la vez, contó que ya se está tratando en la Cámara de Diputados de la Nación la reforma de cinco artículos de la ley Pierri (la última norma destinada al ordenamiento de asentamientos irregulares, aprobada en la década del 90, y que debe su nombre al apellido del legislador primero duhaldista y luego menemista que la redactó e impulsó su sanción), lo cual redundará, en caso de aprobarse, en condiciones más favorables para la escrituración de tierras de aquellos que la usufructúan pero no la poseen legalmente.
De aprobarse la reforma se flexibilizarían los plazos de ocupación necesarios para tener derecho a la posesión de la tierra, la escrituración podría hacerse en cinco años en vez de en diez y no habría que acreditar causa lícita sino que bastaría con estar viviendo en un asentamiento. “Esto podrá regularizar la situación de unos dos millones de compañeros”, estimó Rodríguez.
Por último, el dirigente social y ahora funcionario sostuvo que “una vez que está resuelto el tema de la tierra hay que ver las condiciones del hábitat, esto es el tema del agua, las cloacas, las casas con baños afuera”. Y agregó: “Vamos a trabajar con la Subsecretaría de Vivienda, que tiene planes parecidos, para realizar obras de cordón cuneta y veredas, pero siempre de los compañeros que menos tienen”.
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