Timerman atacó al fiscal, pero no despejó las dudas del encubrimiento a Irán
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El atentado contra la mutual judíaEl canciller dijo que Nisman sigue directivas de un agente desplazado de la ex SIDE y que investigó a la Presidenta “clandestinamente” en lugar de enfocarse en los sospechosos.
Una respuesta sin referencias a los ejes centrales de la acusación y condimentada con un aluvión de críticas. Fiel al estilo K, el Gobierno buscó ayer desacreditar al fiscal especial de la causa AMIA Alberto Nisman, luego de que pidiera la indagatoria para la Presidenta y un millonario embargo de sus bienes por entender que intentó encubrir a los iraníes sospechosos por el atentado a la mutual israelí que en 1994 provocó 85 muertes.
En medio del silencio que se impuso Cristina, la respuesta estuvo a cargo del canciller Héctor Timerman, quien desde Casa de Gobierno -y visiblemente nervioso- lanzó duros cuestionamientos contra el funcionario y volvió a vincularlo con el sector de la ex SIDE desplazado recientemente por la jefa de Estado. Timerman es uno de los acusados.
El canciller, quien convocó a una conferencia de prensa pero luego decidió no admitir preguntas de los periodistas, se limitó a leer un extenso comunicado. Titulado “AMIA: una vez más sin Justicia y sin verdad”, el texto leído por Timerman –y luego tuiteado por la Presidenta- inicialmente repasó la trayectoria de Cristina como legisladora y su tarea como integrante de la Bicameral de Seguimiento de los Atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA.
Más temprano, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, había dicho que la acusación del fiscal era una maniobra para tapar que había muchos turistas en Mar del Plata (Ver página 5).
Anoche, la dirigencia judía anunció que espera conocer el contenido de la denuncia de Nisman, que por ahora se mantiene bajo secreto de sumario, antes de decidir si pide ser querellante en la causa (Ver página 9).
Luego, lejos de aclarar las acusaciones contra la Presidenta (Ver página 5), el ministro se dedicó a cuestionar la actuación de Nisman y dijo que su imputación a la mandataria “muestra el grado de confusión y parálisis de la causa”. En esa línea, recordó que en 2007 el Gobierno lo “debió convencer para que acompañara a la delegación argentina a la sede central de Interpol en Lyon para solicitar que se emitieran las órdenes de arresto contra los sospechosos iraníes”. “Nisman se rehusaba a viajar”, apuntó, irónico, al referirse al encuentro que el secretario general de Presidencia Aníbal Fernández dijo haber mantenido con el fiscal y el espía, cuando se desempeñaba como ministro del Interior, durante el gobierno de Néstor Kirchner.
Para rechazar la teoría de Nisman de que el Gobierno, mediante la firma del Memorándum con Irán, buscaba que cayeran las alertas rojas sobre los iraníes, el canciller leyó una nota que le envió el 15 de febrero de 2013 al secretario de Interpol Ronald Noble, aclarándole que “cualquier cambio en los requerimientos de captura” sólo podía ser realizado por el juez de la causa Rodolfo Canicoba Corral.
Luego, visiblemente nervioso, Timerman se apegó a la estrategia oficial de vincular a la imputación contra la Presidenta a la interna de la ex SIDE. “Nisman debería aclarar si la denuncia contra la Presidenta tiene alguna relación con la reciente decisión de separar a (Antonio “Jaime”) Stiuso de los servicios de Inteligencia o con la cercanía del inicio del juicio por encubrimiento”, lanzó. Este argumento, instantes después, fue rechazado por el propio Nisman, quien en diálogo con TN indicó: “A mí no me manejó ni Stiuso, ni nadie”.
Asimismo, Timerman destacó que la Presidenta “jamás dejó de denunciar la actitud negacionista (sic) de Irán” y de reclamar que “coopere con la investigación”. “Ahora nos enteramos que mientras Cristina hacía de la causa AMIA una cuestión de Estado, el fiscal la investigaba. Debería aclarar qué lo llevó a tomar esa decisión sin informarle al juez; y, más grave aún, si lo consultó u obedeció al agente de inteligencia ‘Jaime’ Stiuso”, agregó.
Tras señalar que Nisman “es el motor y el ideólogo de haber trabado la posibilidad que el juez indague a los sospechosos” del atentado, por haber planteado ante la Justicia la inconstitucionalidad del Memorándum; el canciller reencauzó los dardos hacia el fiscal porque “en vez de investigar a los sospechosos, se dedicó clandestinamente a investigar a la Presidenta”.
“En declaraciones radiales el juez de la causa alertó que no fue informado por el fiscal de esta nueva investigación y se hizo sin su autorización”, advirtió. Precisamente, en el cierre del monólogo, intentó reforzar la idea del presunto mal desempeño de Nisman al reclamar “que dé a conocer los nombres de los testigos que le aportaron las pruebas” para “que permita a los argentinos y en especial a los familiares de las víctimas, evaluar su trabajo”.
Sin embargo, el propio juez Canicoba Corral aclaró que el había autorizado a Nisman a pedirle a la oficina de la SIDE llamada OJOTA que interviniera los teléfonos del argentino de origen iraní Jorge Khalil, otro de los acusados por el fiscal como el nexo de los acuerdos secretos con Teherán. Mientras, el kirchnerismo salía a criticar en masa a Nisman, también el líder de Quebracho, Fernando Esteche -otro de los acusados de encubrimiento- salió a afirmar que detrás de la presentación del fiscal estaba el Gobierno de EE.UU. Sin embargo, voceros del departamento de Estado aclararon que no tienen nada que ver con la denuncia.
Fuente: Clarín
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