TIRADOR DE BELGRANO: CONFIRMAN QUE EL ARMA SE HABÍA USADO EN OTROS DOS HECHOS
El arma usada el jueves pasado por un hombre que mató a balazos a un joven e hirió a otras seis personas en plena avenida Cabildo, barrio de Belgrano, es la misma que se utilizó para cometer otros dos hechos de las mismas características en esa zona, según determinaron las pericias balísticas. La información fue confirmada a la agencia DyN por fuentes del caso, quienes aseguraron que con estos elementos la hipótesis más firme apunta a la existencia de un “atacante serial que dispara sin motivo”.
La sospecha era que agresor había actuado con anterioridad. La principal hipótesis es que podría tratarse del mismo atacante que hace cuatro meses se paró frente a un bar del mismo barrio y disparó contra una vidriera. Aquel otro ataque se produjo en Cramer y Juramento, a pocas cuadras del que ocurrió este jueves, en Cabildo entre José Hernandez y La Pampa. El caso ocurrió el 2 de marzo: un hombre llegó en una bicicleta hasta Cramer y Juramento. Allí, sacó un arma y disparó hacia el interior de una confitería que está en esa esquina. Luego, el hombre desapareció y nunca se supo nada de él.
La pistola que utilizó el asesino de Belgrano lo alejaría del perfil de un militar, ya que el arma, calibre 380, es menospreciada por quienes entienden del tema. Es de bajo poder y aseguran que un entendido no la usaría para cometer un crimen como el del jueves. La 380 es de neta “defensa personal”, no se cuenta entre las más precisas ni las más poderosas, y no es adecuada para disparar de lejos. Es común que la usen mujeres para defenderse, porque es más potente que un calibre 22 y ‘patea’ menos que una pistola calibre 9 milímetros.
Era la que usaban los oficiales de las SS, la unidad paramilitar del Partido Nazi alemán, luego Waffen—SS que desde 1940 peleó junto a la milicia regular alemana-. Sus oficiales la utilizaban sólo para ejecuciones a corta distancia. Esta pistola no carga más de 9 tiros. Por eso, el sospechoso necesariamente el jueves tuvo que usar un cargador modificado, de gran capacidad, que le permitió tirar once veces. No era un tirador experto tampoco, ya que tuvo que usar las dos manos para empuñar la pistola, según señalaron a Clarín fuentes de la causa.
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