TIRÓ AGUA HIRVIENDO A UN NENE Y NO FUE FÁCIL DETENERLO
Las amenazas que con regularidad les prodigaba José Luis Haddad a sus vecinos nunca habían pasado de un insulto, un empujón o la exhibición de un cuchillo. Por eso, el agua caliente que Haddad, un hombre de poco más de treinta años, le arrojó ayer sobre el cuerpo a un nene de cinco años que estaba sentado en la vereda frente a su casa sólo fue para la gente que vive en esa cuadra, San Juan al 2100, una advertencia cumplida. El chico, que estaba como casi todos los días en la esquina de San Juan y Oroño con sus hermanos y su mamá limpiando parabrisas, fue internado en el hospital de Niños Víctor J. Vilela, y derivado a la sala de Quemados, donde recibió las primeras curaciones. Según informó la abuela del pequeño, Sandra Soria, su nieto, Luis Soria, habría sufrido quemaduras en la espalda y la cola, y a pesar de que su estado no es grave, debió quedar internado.
Los chicos que cada día se juntan en esa esquina estaban acostumbrados a que cada vez que pasaba Haddad los insultara o, incluso, los escupiera. La abuela del chico cuenta que nunca pensaron que esas agresiones podrían volverse más peligrosas. “Nosotros ni siquiera lo mirábamos y cuando él pasaba y nos insultaba nadie le contestaba”, dice la mujer.
La agresión ocurrió en la puerta del garage de la vivienda de Haddad, una casona ubicada en el 2177 de San Juan, en la que el hombre –según aseguraron sus vecinos– “vive solo y en la que nunca vieron entrar a nadie”. Según detallan las personas que estaban en la vereda en esa momento, Haddad salió por la puerta del garaje y volcó una olla con agua caliente sobre el chico, que en ese momento estaba sentado en la vereda, jugando con otros nenes.
Sus vecinos fueron quienes avisaron a la policía y llamaron a una ambulancia. Muchos en la cuadra ya habían recibido algún insulto o, incluso, un empujón. Por eso, cuando llegaron los móviles policiales, la gente se abalanzó a explicarles a los agentes que el agresor vivía en esa casa y que lo que le había hecho al nene era la consumación más violenta de una larga cadena de amenazas que la cuadra venía sufriendo desde hacía por lo menos cuatro años.
Los vecinos aseguran que nunca en todos esos años lo vieron acompañado y que sólo venía cada varios meses su madre, que no vive en la ciudad. “El padre de este chico es un médico que ya murió, Miguel Haddad y, por lo que sabemos, él estudia Ciencias Económicas”, señaló un vecino.
Para ingresar a la casa, la policía, con una orden de allanamiento del juez correccional Nº 3, Horacio Benvenutto, tuvo que llamar a un cerrajero ya que Haddad se negó a abrir la puerta. Una vez adentro, los policías demoraron un par de horas hasta lograr sacar de la casa a Haddad, y llevarlo detenido a la comisaría 2ª, donde quedó alojado. Ningún familiar se presentó en la vivienda, salvo una mujer que dijo ser amiga de la familia y que intentó ingresar, pero no consiguió que la policía la dejara pasar.
El juez Benvenutto, que tramita ahora una causa por lesiones, le tomará hoy testimonio al detenido. Por ahora, lo que esperan los vecinos es que Haddad no regrese a su casa sin que medie algún tipo de intervención judicial que garantice que las agresiones no se repetirán. “Yo creo que este hombre sufre alteraciones psicológicas graves y me parece que es necesario que la Justicia se haga cargo de darle la asistencia necesaria.
Esperamos que el problema no se resuelva sólo con una fianza”, opinó uno de los vecinos de la cuadra que afirma que “la familia tiene una buena posición económica”.
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