Tirotean la casa de una mujer que está presa por homicidio
Anoche tirotearon el frente de una casa del barrio San Agustín donde se domicilia una mujer detenida en el marco de una investigación por homicidio.
El siete del corriente fue un viernes negro que en nuestra ciudad dejó un saldo de tres personas muertas en forma violenta en menos de 12 horas.
De uno de aquellos tres casos de homicidio fue víctima el conductor de una motocicleta -robada-, en el marco de un choque registrado en Cafferata y Gorriti.
El motociclista guiaba una Gilera Smash que momentos antes había sido arrebatada a un joven de 18 años y al volante de la camioneta, con la cual entró colisión, iba la madre del damnificado.
El encontronazo, fatal para Mauricio Blanche, quien tenía 21 años de edad y se domiciliaba en el barrio Acería, se produjo alrededor de las 18 en Cafferata y Gorriti.
Mientras Blanche era llevado en dirección al hospital, dejó de existir. En tanto, la policía detuvo a la conductora de la camioneta Ford Eco Sport, Graciela Méndez, de 47 años de edad.
Graciela Méndez fue conducida a sede policial y quedó a disposición del juez instructor, el Dr. Carlos Ferrero, mientras se iniciaban actuaciones sumarias por homicidio.
La detenida -dio a entender su abogada, la Dra. Elsa Tracy Dunigan en los pasillos de Tribunales- sostiene que no tuvo la intención de matar. Méndez diría en su descargo que salió a buscar la moto de su hijo que había sido asaltado por dos ciclistas armados cuando fue involuntaria protagonista de un accidente.
Ella afirma que un motociclista que marchaba adelante suyo hizo una inesperada maniobra y rodó sobre el pavimento quedando al paso del vehículo que ella conducía. Graciela Méndez sostiene que la secuencia fue tan rápida que no pudo evitar el choque con la víctima.
El cuadro debió ser en extremo violento ya que los vecinos reaccionaron contra la conductora, a quien la policía debió proteger. La detenida diría también que recién entonces pudo reconocer que la moto del accidentado era la misma moto sustraída a su hijo, quien la acompañaba en ese momento.
Los proyectiles que anoche dieron en las paredes y las aberturas de la casa donde se domicilian Graciela Méndez y su hijo fueron secuestradas por peritos criminalísticos de la URI. Las ojivas que perforaron puertas y ventanas parecen haber partido de una pistola 9 mm, aunque las fuentes consultadas dijeron que las mismas pudieron ser disparadas por un revólver 38 largo.
La casa, ubicada en el corazón de uno de los barrios más pobres de Santa Fe, fue abandonada por sus ocupantes apenas Graciela Méndez fue privada de la libertad.
Sólo algunas personas afincadas en los alrededores se turnan para avisar acerca de cualquier anormalidad en el inmueble a los familiares de la mujer detenida.
Si Méndez chocó accidentalmente como ella pretende a Mauricio Blanche o si acaso le tiró la camioneta encima con la peor de las intenciones, lo dirá la Justicia. Mientras tanto está claro que hay quienes ya decidieron hacer justicia por su cuenta.
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