TÍTULOS TRUCHOS: ABREN UN SUMARIO EN LA UNIVERSIDAD DE LA MATANZA
La Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) inició un sumario administrativo “para deslindar responsabilidades internas” en la firma de un convenio con la Fundación Unión de Centros Educativos (FUCE). En el marco de esta investigación fue citado a declarar, entre otros, Javier Hermo, que en el momento de la suscripción, 2004, era funcionario del Ministerio de Educación de la Nación y secretario de la fundación.
Esto marca otro paso en el escándalo abierto con las denuncias de Clarín, y que ya costó su puesto al rector y a un decano de la Universidad de Formosa.
Hasta ayer —cuando apareció una nota en Clarín—la FUCE ofrecía en su página web a centros universitarios españoles la ampliación de su oferta académica con la incorporación de siete carreras de la UNLaM a dictarse en España. Según su rector, Daniel Martínez, la universidad nunca lo autorizó. Además, esta oferta se hacía sin haber recibido un permiso de funcionamiento legal de autoridades españolas.
En el marco de la investigación que lleva adelante la Secretaría de Legal y Técnica de UNLaM, encabezada por Cristian Cabral, fueron citados a declarar el decano de la facultad de Ingeniería, Marcelo Estayno, y el secretario adjunto de Ciencia y Tecnología, Jorge Elbaum. “Es porque ellos participaron en la confección del convenio y nos interesa determinar si se respetaron los procedimientos habituales”, dijo Cabral.
En cuanto a Hermo, su citación a declarar responde a que fue él —como explicó Martínez— quien presentó la FUCE a la universidad, en su doble carácter de empleado del Ministerio de Educación y miembro de la fundación. Hermo es un sociólogo que entre 2000 y el 28 de mayo de 2005 trabajó, como personal contratado, en la Dirección de Cooperación Internacional y en la misma área de la Secretaría de Políticas Universitarias. De 2003 a la actualidad figura como secretario de la fundación.
La UNLaM firmó dos convenios con la FUCE, presidida por Raúl Arrigoni. Uno en 2002, de pasantías laborales, y otro en 2004, que es el que está en cuestión. Según Martínez, “es un convenio marco que nunca tuvo principio de ejecución. En éste la FUCE se había comprometido a gestionar convenios con universidades españolas, pero fueron desvirtuados. Nunca autorizamos que en nuestro nombre se realice actividad académica en España”.
Por esta razón, otra medida que tomó la universidad fue el envió de una carta documento a la FUCE “para que aclare esta situación”, explicó Cabral. De todas maneras, nada de esto explica por qué la UNLaM decidió valerse de una fundación sin relevancia para gestionar convenios en el exterior cuando podría haberlo hecho directamente, como es el caso de otras universidades argentinas.
La autonomía le permite a las universidades realizar convenios de distinta naturaleza. En noviembre, el ministro Daniel Filmus propuso la creación de una agencia de promoción con el objetivo de alentar la presencia de las universidades argentinas en el exterior. “En el marco de esta agencia —le dijo a Clarín el secretario de Políticas Universitarias, Daniel Malcolm— vamos a propiciar, de acuerdo con el Consejo que integra el Ministerio y las autoridades de las casas de estudio públicas y privadas, un registro de actividades académicas de nuestras instituciones, de manera de tal de contribuir a preservar el prestigio de nuestras universidades”.
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