TODAVÍA NO SE FIRMÓ LA AUTORIZACIÓN PARA QUE MARADONA PUEDA VIAJAR A CUBA
Diego Maradona permanece a la espera de un aval familiar para seguir en Cuba su tratamiento contra las drogas o de que el martes a las 9.30 venza el plazo legal que le impide viajar, mientras siguen los tironeos en su entorno por el destino del ídolo deportivo.
Una fuente del juzgado a cargo de la tutela del ex futbolista indicó ayer que aún no firmaron el consentimiento todos los familiares autorizados y que, de no lograr el aval, Diego deberá esperar hasta el martes para viajar, cuando expire el plazo que dio el juez para las apelaciones.
“La situación no ha variado desde hace 48 horas”, agregó ayer la fuente, al sugerir que la ex esposa de Diego, Claudia Villafañe, aún no suscribió la autorización pedida por el juez de Familia, Norberto García Vedia.
La demora en el viaje de Diego se debe a “cuestiones estrictamente legales”, según se indicó en el seno familiar. Desde que el juez le dio el lunes el consentimiento preliminar para viajar a Cuba, Maradona realiza frecuentes salidas del neuropsiquiátrico bonaerense donde está internado desde hace cinco meses, sobre todo a la casa de sus padres y a la de su ex esposa e hijas.
En las horas de espera hasta que se concrete el traslado a Cuba, en donde continuará su tratamiento en el Centro de Salud Mental (CENSAM), Diego está sometido a las duras peleas de varios familiares, que pretenden retenerlo en Argentina, con su médico personal Alfredo Cahe, partidario de que viaje al exterior.
El médico acusó directamente a Claudia de retener el pasaporte de Diego. “El único interés que tiene la familia es que Diego se cure, porque está en juego su vida. Particularmente yo no le tengo confianza a Cahe. Lo mío pasa por una cuestión de piel”, respondió en este sentido Sergio López Maradona, sobrino del ex capitán de la selección argentina.
Tanto el médico como un asistente de Maradona, Gabriel Buono, son blanco de duras acusaciones en carteles manuscritos que aparecieron pegados en los últimos días en las rejas del neuropsiquiátrico junto a los típicos mensajes de aliento al ex campeón mundial en México 86.
“Dr.Cahe=Dr. Muerte. Mafioso trucho y Gabriel chupasangre, dejalo en paz”, fueron algunos de esos carteles que aparecieron en la Clínica Privada de Parque Leloir. Además de Cahe, Buono y Villafañe, en la disputa están involucrados los hermanos y los padres del ex jugador, así como su abogado, Héctor Leguizamón.
Pero la pelea de fondo la mantienen Claudia —la única persona en quien confía Maradona sus temas comerciales— y Cahe, quien insiste que “Diego está ante su última oportunidad”.
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