TODO LISTO PARA EL PRIMER SHOW DE U2 EN SU SEGUNDA VISITA
En el Monumental se podrá escuchar el tema “Sunday Bloody Sunday” a los 100.000 watts que va a ser emitido desde las seis torres de sonido.
LA NACION pudo ingresar ayer en el estadio y ver el escenario de 25 metros de alto, 60 de ancho y 25 de profundidad. De allí, colgarán 160 luces móviles que darán una sensación de enormidad sólo superada por una suerte de cortina formada por más de mil minipantallas de baja definición que en su conjunto forman imágenes.
El escenario se completa, a los costados, con dos pasarelas que forman un semicírculo que permitirá a 4000 personas -rodeadas por una valla- estar cerca del cantante Bono.
Para los que estén más lejos del escenario cuatro pantallas proyectarán el show.
Mientras en el estadio se estaban dando los últimos detalles al armado, en el acceso al campo, en Udaondo y Libertador, una decena de jóvenes pasaban la noche acampando; algunos, incluso, estaban allí desde el domingo. Entre esas personas se encontraba Bárbara Recanati, de 19 años. Ella llegó al lugar el domingo, a las 20. A esa hora, ya dos jóvenes estaban delante de ella en la fila.
“Sólo me fui dos horas el lunes a mi casa, en Belgrano, para bañarme”, dijo. Sus amigos se quedaron para cuidarle el lugar.
Los acampantes estuvieron organizados. Si alguien llegaba al lugar con ánimos de armar una carpa debía anotarse en una lista. “Después convenimos con la organización del show para que respetaran el orden de llegada”, contó Bárbara.
Unas diez carpas más atrás se encontraba Darío Pedreros, un colombiano de 24 años. El vino especialmente para el concierto desde Bogotá con su hermano, que estaba durmiendo en la casa de un amigo. Por eso a Darío le tocó guardar los lugares.
Sobre la reja que rodea al estadio colgaban banderas que agradecían, en inglés, “a Jesús” por traer a U2 y a la banda por venir “a esta parte del mundo”.
ENTRADAS FALSAS
En la oficina de producción, dentro del estadio, estaba Daniel Grinbank, el empresario que trajo a U2. Sobre su escritorio había dos bolsas de residuos con 2000 localidades que la organización secuestró en el recital de la semana pasada de los Rolling Stones. “Son truchas”, señaló.
Grinbank explicó que anteayer una señora se había acercado a su oficina para saber si las entradas que había comprado en reventa eran verdaderas. “Como esas localidades eran falsas, la mujer nos dio el teléfono de la persona a la que se las había comprado y nosotros radicamos una denuncia en la comisaría 51a. por defraudación”, dijo.
Y agregó: “Como no hicieron nada, sólo nos queda advertir a la gente que hay entradas falsas”.
Indiferente a esto, el grupo U2 descansaba en la Mansión del hotel Four Seasons. Anteanoche disfrutaron de una cena privada con el resto del equipo (unas 30 personas). Comieron asado, que preparó el hotel y que acompañaron con buenos vinos argentinos, mientras escuchaban a alrededor de veinte músicos de una orquesta de tango y veían a un par de bailarines.
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