Toneladas de basura inundan París
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“París era una fiesta” hubiera dicho el escritor Ernest Hemingway en un día como hoy.
A horas del inicio de la Eurocopa de fútbol y con dos millones de extranjeros esperados en Francia para asistir a ella, la capital francesa está bloqueada por una huelga de basureros y otra de Metros y trenes. La medida de fuerza en los transportes es deliberada. Para que los aficionados no puedan llegar al Stade de France en el suburbio de St Denis, donde se inicia esta noche el torneo, cuya normalidad podría ayudar a Francia y al presidente Francois Hollande a conseguir ser sede de los Juegos Olímpicos del 2024.
Para Jacques Lambert, el presidente de la organización de la Eurocopa, “la fiesta ya está arruinada por las huelgas”.
“La imagen que damos no es la que queremos dar”, se lamentó en la mañana del viernes.
Estos movimientos sociales que llevan dos meses por su oposición a la reforma de la ley laboral- que busca flexibilizar el empleo y las relaciones entre empleados y patrones empresa por empresa- están destrozando la imagen del país junto a la amenaza terrorista del Estado Islámico.
La huelga de basureros se extenderá hasta el 14 de junio, día en que el proyecto de ley laboral va a ser discutido en el Senado y hay una décima marcha en toda Francia contra él. Una fecha que coincide con el desarrollo de la Eurocopa, que continúa hasta el 10 de julio, en 10 ciudades francesas.
En barrios chics y turísticos parisinos, como St Germain de Prés, las esquinas de las calles han perdido su estética. Centenares de kilos de basura rebalsan de los tarros verdes que las contienen y las ratas caminan tranquilamente entre los desechos, después de una semana de medidas de fuerza. Cafés célebres, como el Flore en pleno Boulevard, ven huir a sus clientes espantados de las terrazas, ante la montaña de basura, moscas y aromas fétidos. La medida de fuerza afecta a uno de cada dos barrios de París.
Hasta que pueden, los restaurantes y cafés guardan sus bolsas en depósitos pero ya no daban abasto y ha comenzado a hacer calor en París. ”Después de los atentados y las inundaciones, esta huelga de basura ya es demasiado”, se queja Richard, gerente del restaurante Le Bonaparte.
Los proveedores tratan de ayudar a los restaurantes y se llevan la basura a sus propios depósitos . Pero no alcanza. Los barrios 2,5,6,8,9,12,14,16,17 y 20 están todos afectados. El conflicto no solo se extiende a los basureros sino a los centros donde se recicla la basura.
“Esto es insoportable. Cada día esperamos que este conflicto por la ley laboral se resuelva y se levante la huelga. Y cada día aparece más basura. París se ha vuelto inaguantable. Estamos hartos”, se queja Yvonne, que tiene una boutique en el Mercado de St Germain de Prés.
Las fuerzas de seguridad alertan: en pleno de estado de emergencia y con la amenaza del Estado islámico, la basura puede servir para disimular armas, explosivos o un lugar para usar de barricada en caso de ataque, en una Francia tetanizada por los conflictos sociales y bloqueos, en plena Eurocopa.
“Es lo único que nos faltaba” admitió un militar, que custodiaba la sinagoga en la rue de Tournelles.
La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, ha anunciado que ordenará recoger la basura con empresas privadas, que son las que se ocupan de esa tarea en las zonas que no están afectadas. Prometió que podrían comenzar a recogerla el viernes por la tarde pero aún no se ha iniciado. La CGT Servicio Público ha ratificado la continuación de la huelga en el centro de tratamiento de basura parisino de Ivry sur Seine, hasta el retiro del proyecto de ley antilaboral.
“Todas la basura será levantada. Ahora, hoy”, prometió la alcaldesa. Pero criticó al gobierno socialista, a cuyo partido pertenece, y lo ha exhortado a “dialogar” con los sindicalistas por la ley laboral. ”Yo prefiero el diálogo a los métodos que consisten en pegar trompadas en el mentón”, alertó en un claro ejemplo de las división que existe entre el primer ministro Manuel Valls y su partido por la falta de negociación con la CGT.
Con la decisión de los conductores de trenes y de Metros de perturbar la llegada de los aficionados al Stade de France para el partido del viernes por la noche, el líder de la CGT, Philippe “Zapata” Martínez se ofreció encontrar la ministra de trabajo, Myriam Khomri, que dijo esta mañana “que lo recibirá al minuto si desbloquea”. En una carrera contra el reloj, la ultraradicalizada CGT quiere sacar ventaja de negociación ante la desesperación del gobierno para solucionar el conflicto, que hoy empaña la Eurocopa, su mayor desafío político y de seguridad.
Martínez, que ha perdido en fuerza militante lo que ha ganado en capacidad de negociación con medidas radicalizadas y bloqueos para revitalizar la CGT, dijo que “no quiere bloquear a los aficionados”. Su temor es que los franceses comiencen a pensar que su radicalismo afecta la imagen del país y camina por un hilo muy delgado.
“Philippe Martínez afirma que no quiere bloquear la Eurocopa de fútbol. Si el me indica que una entrevista esta misma tarde permitirá levantar todos los bloqueos en el país, yo lo recibo en el minuto”, dijo la ministra Myriam El Khomry. Ayer ella le había dado cita para el 17 de junio. ”Seamos claros: el gobierno no tiene la intención de retirar ni de destejer el proyecto de ley de trabajo”, advirtió la ministra.
La CGT está perdiendo apoyo frente a los franceses por las dificultades en la vida cotidiana que producen estas huelgas “reconducidas, que se prolongarán hasta el próximo 11 de julio.
La SNCF, que reúne a los trenes de Francia, invita a los espectadores que concurran al estadio “lo más temprano posible” .Ofrece alternativas con las líneas de Metro 12 y 13, que funcionan. Al menos deben estar allí entre 4 y 3 horas antes por razones de seguridad. El sindicato Sud Rail es quien continúa en huelga y espera que se inicien los desplazamientos de los espectadores, para acentuar la medida de fuerza. Uber, el polémico servicio de transporte francés, ofrece sus servicios, con una plataforma especial y compartida entre varios fans para llegar y salir de los estadios.
Además de la amenaza terrorista, el hooliganismo es otra de los problemas en la fiesta. En la madrugada estallaron serios incidentes entre fans británicos y franceses en Marsella. En la Ciudad Vieja, británicos borrachos, al grito de “¡ISIS!, ¿dónde estás?”, se agarraron a trompadas y botellazos con los franceses en las cercanías del puerto de Marsella, en el sur de Francia. Hay heridos y detenidos. Este es uno de los escenarios de violencia más temidos entre los policías expertos de hooliganismo y la situación repite el ambiente que hubo en el Mundial de fútbol de 1999 en la ciudad.
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