TONY BLAIR AFRONTA UNA DE LAS PEORES CRISIS DE SU GOBIERNO
El primer ministro británico, Tony Blair, rehusó hoy fijar una fecha para su salida del Ejecutivo por considerar que establecer un calendario “paralizaría el funcionamiento adecuado del Gobierno”.
“No tengo intención de mantenerme en el poder eternamente”, aseguró Blair en su primera rueda de prensa mensual en Downing Street tras las elecciones municipales del pasado jueves, en las que los laboristas sufrieron un gran batacazo al perder 319 concejales y 18 ayuntamientos.
Las declaraciones de Blair, que insistió en que habrá “una transición ordenada y estable”, se producen horas antes de que el primer ministro aborde la división creciente en sus propias filas en una reunión con diputados laboristas, prevista para las 17.00 GMT.
Medio centenar de diputados laboristas ha firmado una carta en la que se conmina al Primer Ministro a poner una fecha de caducidad a su permanencia en el poder antes de finales de julio.
“Establecer un calendario (para la entrega del poder a un sucesor) simplemente paralizaría el funcionamiento adecuado del Gobierno, supondría en un riesgo innecesario para las reformas que estamos preparando para el Reino Unido y dañaría el país”, subrayó.
El líder laborista recordó que había liderado al partido en sus tres victorias consecutivas e insistió en que si los laboristas quieren ganar un cuarto mandato deben seguir con la agenda prevista de reformas en energía, sanidad, seguridad y educación.
“Cualquier intento de revertir el proyecto del Nuevo Laborismo” conduciría a ese partido a la derrota electoral y a la oposición, advirtió el primer ministro, que recordó que hace tan sólo un año que fue elegido para un tercer mandato y que entonces ya anunció que éste sería el último.
Blair aseguró que daría a su sucesor “el tiempo necesario” para asentarse al frente del Ejecutivo y añadió que el actual ministro de Finanzas, Gordon Brown, seguía siendo su candidato.
“Por supuesto que lo es. ¿Cuándo he dicho yo algo diferente?”, respondió el líder laborista al ser preguntado si seguía respaldando a Brown para sucederle.
Según una encuesta de la Radio 4 de la BBC, 52 diputados de ese partido creen que el Primer Ministro debería dejar paso a un sucesor de aquí a un año mientras que veintinueve creen que debería dejársele seguir en Downing Street mientras él lo desee.
Los diputados laboristas necesitan setenta firmas para forzar una votación interna de la que podría salir un nuevo líder, algo que ocurrió en 1990 con la entonces primera ministra conservadora, Margaret Thatcher, que tuvo que cederle el puesto a John Major.
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