TORTURAS: LA SOLDADO ACUSADA DIJO QUE CUMPLÍA ÓRDENES
Consultada sobre la fotografía en la que se la ve sonriente y señalando a un prisionero, acotó: “Me dijeron que me parara ahí, que lo señalara, que mirara a la cámara y tomaron la fotografía”. Cuando le preguntaron quién había dado la orden, England respondió: “personas en mi cadena de mando”.
Quienes conocen a England aseguran que es una joven “determinada” y “temeraria”. Y ella, actualmente en EE.UU. adonde regresó por estar embarazada, asegura que es inocente: “Estuve en un mal lugar en un mal momento”, le dijo a su mamá.
A primera vista, Lynndie no tiene una biografía sencilla. Con 21 años, ya tiene a sus espaldas un primer matrimonio y un divorcio. Entró en la reserva, porque quería ganar por sí misma el dinero para sus estudios.
Encargada de tareas administrativas en la prisión, Lynndie England frecuentaba las celdas para ver a su novio, Charles Garner, también involucrado en los escándalos por torturas, y dueño de un pasado aún mucho más polémico, con antecedentes de violencia.
Mientras tanto, otros dos soldados estadounidenses fueron formalmente acusados de abusar de prisioneros iraquíes, informó un vocero de la Coalición. El brigadier general Mark Kimmitt, sin embargo, agregó que aún no se fijó una fecha para los juicios. Los sargentos Javal Davis, de 26 años e Ivan L. “Chip” Frederick fueron acusados de maltrato a los prisioneros, lesiones corporales y conspiración para maltratar a presos.
Este contenido no está abierto a comentarios

