TRABA INVERSIONES LA FALTA DE AVANCES CON EL CLUB DE PARÍS
Con excepción de España, los demás países acreedores de la Argentina están nerviosos; no tienen ninguna novedad sobre qué pasará con la deuda argentina con el Club de París (grupo informal de 19 países acreedores para coordinar soluciones a problemas de pago de 84 naciones deudoras), que desde 2002 está impaga. Mientras tanto, fuentes diplomáticas advierten que las empresas de sus países no pueden concretar ciertas inversiones, exportaciones o importaciones con la Argentina porque no consiguen que se les aseguren estos negocios por efecto del impago del pasivo.
El secretario de Finanzas, Alfredo Mac Laughlin, había declarado en junio pasado que debido al Mundial de Fútbol y las vacaciones del verano boreal sólo habría noticias en septiembre. Este mes ya llegó y países como Japón, Alemania y Holanda aguardan alguna propuesta de pago por parte de la Argentina.
Del 11 al 15 del actual se celebrará la reunión mensual del Club de París en la capital francesa, pero fuentes diplomáticas en Buenos Aires desconocen si el caso argentino se tratará en esa ocasión. Pero desean que así sea.
También esperan que sus funcionarios aprovechen la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) del 19 y el 20 del actual en Singapur para conversar sobre el pasivo con la ministra de Economía, Felisa Miceli, y Mac Laughlin.
La Argentina le debe al Club de París US$ 6300 millones. De ese monto, el principal acreedor es Alemania (28%), seguido por Japón (17%), Holanda (16%), Suiza (7%), España (7%) y Estados Unidos (5%). Pero además la Argentina tiene una deuda con España por US$ 836 millones que se contrajo por fuera del Club de París, después se incorporó a ese grupo y ahora se busca separarla de él para que se pueda negociar en forma bilateral. En cambio, los pasivos con el Club deben discutirse con los acreedores en bloque.
En Japón consideran que el default con el Club de París constituye “un obstáculo para la relación bilateral”, según fuentes diplomáticas. La segunda potencia económica mundial se lamenta de que por ahora no haya “ningún” avance.
Empresas japonesas como Toyota, Nec u Honda están invirtiendo en la Argentina, pero no así las que apuntan a negocios con el Estado, como las obras de infraestructura o los generadores eléctricos. No encuentran financiamiento o quien las asegure.
GIRA CANCELADA
En Holanda también esperan novedades. A principios de julio, diplomáticos de ese país se habían reunido con Mac Laughlin, quien les dijo que la Argentina quería una rápida negociación -después de cuatro años de default-. Para ello el secretario planeaba realizar a mediados de ese mes una gira por Europa y después elaborar una propuesta de reestructuración de la deuda con el Club de París en la reunión de septiembre.
Mac Laughlin ya tenía concertadas reuniones con ministros de Finanzas de países europeos, pero a último momento suspendió el viaje. Se supone que por instrucción de Kirchner.
En Holanda consideran que “la situación es lamentable”, según fuentes diplomáticas, porque las pymes de ese país que quieren invertir o vender en la Argentina no pueden asegurarse.
De todos modos, en el país de la princesa Máxima dicen que intentan fomentar más estrechas relaciones bilaterales.
Por su parte, en Alemania también están esperando una propuesta de parte de la Argentina. Se ilusionan con que la asamblea del FMI sea una buena oportunidad para acercar posiciones.
En cambio, España, el país con más deuda argentina, se encuentra más tranquila. En el viaje de Kirchner a Madrid en junio pasado, el Presidente reconoció la obligación “moral” de la Argentina con España por el préstamo de US$ 1000 millones que le concedió en plena crisis de 2001, como parte del “blindaje” que buscaba postergar el default de la deuda. De ese monto, el país europeo desembolsó sólo 836 millones de dólares.
Pese a que aquel crédito de emergencia se originó por fuera del Club de París, cuando la Argentina entró en default, en 2002, España decidió incluir la línea en el grupo de naciones acreedoras.
El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, propuso en junio pasado que la Argentina pagara los US$ 836 millones de una sola vez y sin quita, tal como se cancelaron 9500 millones de dólares en enero con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Según fuentes diplomáticas españolas, Kirchner acogió bien la sugerencia.
En estos días, la Argentina y España están resolviendo el problema jurídico para que los US$ 836 millones se separen de la deuda del Club de París. En países como Japón se insiste en que las negociaciones se hagan en bloque y no en forma bilateral.
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