Trabajó en el Mundial y lo mataron en un presunto caso de gatillo fácil
Desde Sudáfrica se trabajó mucho para tratar de que durante el Mundial todo estuviera cerca de la perfección. La seguridad fue una de las preocupaciones principales, en un país en el que ciudades como Johannesburgo están marcadas por el temor a los crímenes. Estaba claro que no era un problema que se podía resolver de un día para el otro, y la muestra de que la violencia sigue viva es un crimen del que habla todo el país.
El ingeniero de sonido Nkosinathi Ntuli había trabajado el domingo en la ceremonia de clausura del Mundial en el Soccer City de Johannesburgo. Al terminar los festejos, emprendió el regreso hacia Pretoria, la ciudad donde estuvo concentrada Argentina hasta que fue eliminada el 3 de julio. En la esquina de Boom y Cowie, cuatro policías en un auto que no habría tenido identificación le hicieron detener su auto. Aparentemente, Ntuli iba a contramano. Algunos informes de la prensa local aseguran que el ingeniero hizo una maniobra brusca para evitar el control y que desafió a los agentes a dispararle. Y uno de los policías apretó seis veces el gatillo.
Ntuli fue herido de muerte y perdió el control de su vehículo, que se estrelló contra una pared. Cuando retiraron el cadáver, los policías vieron inmediatamente que tenía la credencial de la FIFA como trabajador del Mundial.
Los cuatro agentes que estaban en el control están detenidos e irán a juicio por el caso. Iban a declarar este martes, pero el trámite se postergó un día porque sus abogados no asistieron a la Corte.
El crimen generó una fuerte condena. Una de las primeras fue de la Liga Juvenil Comunista de Sudáfrica, que aseguró que "esta brutalidad ‘estilo apartheid’ no pertenece a la era de la democracia". La alusión al brutal régimen de la minoría blanca, que terminó en 1994 con la asunción de Mandela como presidente, no es casual en días en que Sudáfrica vuelve a mostrar una cara menos maquillada que la del último mes. Esa en la que el pasado más doloroso no termina de estar enterrado.
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