Traban en la Corte Suprema de Brasil el proceso de impeachment a Dilma Rousseff
El magistrado Luiz Edson Fachin presentó una medida cautelar para no avanzar hasta que la máxima corte del país apruebe todos los procedimientos seguidos hasta ahora.
En una sorpresiva decisión de último momento, un juez del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil dejó anoche en suspenso el proceso de impeachment a la presidenta Dilma Rousseff .
Casi a la medianoche y luego de que por la tarde, en una tumultuosa sesión, en la Cámara de Diputados se habían elegido los miembros de la comisión especial de juicio político que evaluaría si proceder o no con el impeachment a la mandataria, el magistrado Luiz Edson Fachin presentó una medida cautelar para no avanzar hasta que la máxima corte del país, en una reunión plenaria prevista para el próximo miércoles 16, apruebe todos los procedimientos seguidos hasta ahora. El recurso había sido pedido por el Partido Comunista de Brasil, uno de los socios menores del oficialista Partido de los Trabajadores (PT).
“Con el objetivo de evitar la práctica de actos que eventualmente puedan ser invalidados por el Supremo Tribunal Federal, evitar el aumento de inestabilidad jurídica con profusión de medidas judiciales posteriores y puntuales, y presentar respuestas rápidas a los cuestionamientos suscitados, se requiere promover de inmediato debate y deliberación del Pleno Tribunal , determinando en este corto interregno, la suspensión de la formación y la instalación de la comisión especial, así como la suspensión de los eventuales plazos, inclusive aquellos que en teoría están en curso, y preservándose, al menos hasta la decisión del STF prevista para el 16 de diciembre, todos los actos hasta el momento practicados”, ordenó el juez Fachin.
La decisión supuso un revés -al menos momentáneo- para los opositores a Rousseff que durante una votación secreta en la Cámara habían logrado garantizarse el control de la comisión de juicio político, con 39 de sus 65 miembros.
De acuerdo a la acción presentada por el Partido Comunista de Brasil, esa votación secreta no está prevista ni en el reglamento interno de la Cámara ni en la Constitución brasileña. De acuerdo a estas normas, una vez que el presidente de la Cámara de Diputados -en este caso, Eduardo Cunha, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB)- acepta la apertura de un proceso de impeachment, debe formarse una comisión especial que sea representativa de todas las fuerzas de la Cámara para evaluar los méritos del juicio político.
Una vez instalada la comisión especial -lo que debería ocurrir en las 48 horas a su formación-, sus miembros tendrían diez sesiones para escuchar la defensa de la presidenta. Luego, contarían con otras cinco sesiones extras para deliberar y presentar su parecer al plenario de la Cámara de Diputados.
Una vez allí, para que proceso de impeachment sea abierto, se requeriría el voto de dos tercios de los miembros de la Cámara, o sea 342 de los 513 diputados. Sólo entonces la mandataria sería apartada temporalmente de su cargo por un período máximo de 180 días, y el vicepresidente, Michel Temer, asumiría el poder.
El juicio político propiamente dicho sería realizado en el Senado, encabezado por el presidente del STF, y dentro del plazo de 180 días debería llegar a una conclusión. Para que la presidenta sea destituida, también se necesitaría el voto de dos tercios de los senadores, es decir, 54 de un total de 81.
Fuente: La Nación Digital
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